Un grupo de supuestas víctimas de abuso explica y describe a la CNN cómo el actor se comportaba inadecuadamente con ellas.

Morgan Freeman en la PEN America Literary Gala, en Nueva York, este martes. REUTERS
Morgan Freeman, a los 80 años, tiene un problema más grande que su trayectoria. Ocho mujeres han denunciado en CNN que fueron abusadas sexualmente o víctimas de un comportamiento inapropiado por parte del actor. Otras ocho reconocieron haber sido testigos de su mal actuar. Chloe Melas, coautora del artículo que publica la denuncia, comenzó a investigar al ganador del Oscar cuando se sintió víctima de su conducta. En un viaje de prensa hace más de un año por la película Going In Style (Un golpe con estilo, de 2017), cuando Melas tenía seis meses de embarazo, Freeman le sostuvo la mano, la miró de arriba hacia abajo y fijando los ojos en su barriga, le dijo: “Desearía estar ahí”. Esa frase encendió la alarma.

Durante el rodaje de esa misma película, protagonizada por Freeman, Michael Caine y Alan Arkin, una asistente de producción fue la que sufrió acoso. Casi a diario, el legendario actor le hacía comentarios incómodos sobre su vestimenta, pero en una ocasión la situación habría pasado a más y le habría intentado levantar la falda reiteradamente mientras le preguntaba si llevaba ropa interior. “Alan (Arkin) hizo un comentario diciéndole que se detuviera, Morgan se asustó y no supo qué decir”, relata la denunciante en el reportaje. Como ellas, hubo otras asistentes que fueron presas del actor. Ninguna habló hasta ahora por temor a perder su trabajo.

La producción Going In Style es la última de la que se conocen acusaciones, pero la historia viene de antes. Una mujer, miembro de la dirección de Now You See Me (Ahora me ves, de 2013), también denunció que el ganador del Oscar por Million Dollar Baby acosó sexualmente de ella y de su asistente, a las que constantemente le hacía comentarios sobre sus cuerpos en el set de grabación, a vista de todos, normalizando la violenta situación. Llegaron a cambiar su manera de vestir para intentar evitar las miradas y frases del actor.

El que por años ha sido un ejemplo para la comunidad afroamericana en Estados Unidos tiene una carrera cinematográfica que abarca casi cinco décadas. En el artículo de la CNN se citan hasta siete mujeres que describen un ambiente de acoso y comportamientos inadecuados en su productora, Revelations Entertainment, que, según el actor, había sido creada para promocionar a intérpretes negros ante su frustración por la falta de oportunidades para ellos. Sin embargo, varias extrabajadoras de la productora han contado que había un ambiente de trabajo “tóxico”, con acoso y comentarios sexuales inapropiados. Una de ellas relata: “Freeman se acercaba a mi escritorio para saludar y se quedaba allí parado, mirándome fijamente los pechos”. El representante del actor no respondió al canal de televisión estadounidense.

El actual coral de denuncias es lo más grave que se ha dicho del actor, pero su pasado no ha estado exento de polémicas. En 2008 sufrió un accidente de coche del que resultó gravemente herido. Viajaba con una mujer que no era su esposa. El episodio acabó en el divorcio de Freeman de quien fue su pareja durante 25 años, Myrna Colley-Lee. Luego, un año después, vinieron los rumores de que mantenía una relación sentimental con su nieta de 27 años entonces, con quien no está unida con lazos de sangre.

Morgan Freeman se suma así a la lista creciente de autores acusados de abuso, acoso o agresión sexual durante los últimos meses. A raíz del caso Weinstein se han multiplicado las denuncias de mujeres que relatan episodios de acoso, abuso o agresión sexual por parte de hombres poderosos. La oleada comenzó a primeros de octubre de 2017 con relatos sórdidos del mundo de Hollywood, pero se ha extendido a los ámbitos de la política y los medios de comunicación.