La fuerte explosión corresponde a la segunda fase eruptiva del año y ha afectado a comunidades rurales cercanas al volcán y poblados urbanos, entre ellos la ciudad colonial de Antigua. Hay además cerca de 50 heridos y un número indeterminado de desaparecidos.

Una fuerte erupción este domingo del volcán de Fuego de Guatemala ocasionó la muerte de al menos 33 personas en varios poblados. Además, se ordenó la evacuación preventiva de 3,265 personas, informó la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).

Se trata de la erupción más violenta en más de cuatro décadas del volcán de Fuego, que arrojaba ríos de lava y lodo en zonas aledañas y una lluvia de cenizas sobre la capital del país centroamericano.

La CONRED, que inicialmente había confirmado 25 fallcidos, indicó que además hay 46 heridos y un número indeterminado de desaparecidos, por lo que se teme se incremente la cifra de fallecimientos. En total, se calcula que más de 1.7 millones de personas se han visto afectadas por la erupción.

“Hay seis personas muertas calcinadas. Cuatro fallecieron dentro de una vivienda en la aldea El Rodeo, incluido un delegado de CONRED que estaba pidiendo a la gente evacuar cuando una gran cantidad de lava cayó sobre la vivienda”, dijo Sergio Cabañas, director de la agencia para los desastres. Dos niños más murieron quemados en un puente mientras observaban la erupción, agregó.

El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, declaró este domingo tres días de duelo nacional por las muertes.

 

La peor erupción en más de 40 años
“Esta es la erupción más grande desde 1974, hemos tenido erupciones constantes pero no de esta dimensión, en esta han descendido hasta ocho kilómetros de lava de gran magnitud”, dijo Gustavo Chigna, experto del Instituto Nacional de Sismología y Vulcanología, a medios locales.

“La erupción continúa, se mantiene y la actividad se puede mantener por algunas horas más y entrando la noche será sumamente peligroso porque no hay forma de evacuar o mirar los caminos”, subrayó.

Las cenizas alcanzaron varios departamentos, entre ellos los de Guatemala, Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla. En la ciudad colonial de Antigua cubrieron calles y viviendas, mientras que en el exclusivo club de golf La Reunión, en Alotenango, fue posible observar gruesas columnas de humo y lava volcánica en videos publicados en las redes sociales.

“La erupción continúa, se mantiene y la actividad se puede mantener por algunas horas más y entrando la noche será sumamente peligroso porque no hay forma de evacuar o mirar los caminos”, alertó Gustavo Chigna, experto del Instituto Nacional de Sismología y Vulcanología, a medios locales.

David de León, vocero de la CONRED, dijo que las tareas de búsqueda y rescate de fallecidos o desaparecidos se suspendieron la noche del domingo debido a poca luz en la zona y los peligros, por lo que se reanudarán este lunes.

 

“Había mucho calor, no se podía respirar, eso hervía”
Manuel López, de 22 años, descalzo y sentado sobre una delgada manta junto a su esposa y una bebé de dos meses, recordó a la AFP el momento en el que quedaron atrapados en su vivienda por una ola de material lodoso ardiente que bajó del volcán tras la erupción y que provocó la tragedia.

“Todo eso (el material volcánico) se entró por puertas y ventanas. Había mucho calor, no se podía respirar, eso hervía”, señaló Manuel en un rincón del salón comunal de la Ciudad de Escuintla, 25 millas (40 km) al sur de la capital, habilitado para atender a un grupo de damnificados.

“Logramos salir rompiendo láminas, cercos, pasando sobre paredes y logramos llegar hasta donde llegaron bomberos y soldados”, explicó el sobreviviente del deslave, aunque su otra hija de 4 años fue llevada al hospital local por quemaduras en las piernas.

Unas 3,000 personas fueron evacuadas y 1,687 albergadas en los departamentos de Escuintla (sur) y Sacatepéquez (oeste) que, junto al de Chimaltenango (oeste), son los tres más afectados por la erupción que levantó columnas de ceniza de hasta 7,200 pies (2,200 metros) sobre el cráter.

La lluvia de ceniza provocada por el volcán, de 12, 345 pies (3,763 metros) de altura y situado a 21 millas (35 km) al suroeste de la capital, llevó al cierre temporal de las operaciones en el aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala, señaló por su lado la estatal Dirección General de Aeronáutica Civil.

Otros municipios cercanos a la capital también han reportado la caída de ceniza debido a la dirección del viento.

El Gobierno de Guatemala decretó el estado de calamidad pública en los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez con el objetivo de “mitigar, restablecer la infraestructura, servicios esenciales y evitar mayores consecuencias, así como permitir que en los lugares en que las circunstancias lo ameriten se tomen acciones necesarias para evitar o reducir los efectos” de la erupción.

Según un decreto gubernativo del Consejo de Ministros, que debe ser aprobado por el Congreso, esta medida se debe a que la erupción ha dejado “pérdidas de vidas humanas, daño a la infraestructura vial y habitacional, escolar de salud y otras, así como a la prestación de servicios esenciales”.

El volcán de Fuego, situado entre los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, había generado su primera erupción de 2018 en enero pasado.

Este volcán provocó en septiembre de 2012 la última emergencia por erupción en el país, causando la evacuación de unos 10,000 habitantes asentados en poblados al sur del coloso.