Ayer, una familia del norte de la ciudad disfrutaba de una tarde agradable en su vivienda de barrio Loyola, cuando se desató el horror: un nene de tres años recibió un disparo de arma de fuego.

El hecho ocurrió en una casa de Gorriti en donde dos hermanos se encontraban jugando.

En diálogo con Aire de Santa Fe, el papá del nene relató que “eran cerca de las 5 de la tarde. Estaban mi nena y mi nene jugando cuando se escuchó un estruendo. De pronto mi nena lo trae al nene y me dice que había estallado celular con el que estaban jugando. Ahí mismo lo tiré arriba de la cama y vi que tenía un orificio. Asique lo llevé al (hospital) psiquiátrico”.

El menor presentó un orificio de entrada a la altura del abdomen y uno de salida, a la altura de la cintura.

La bala le perforó el estómago y rozó el páncreas y el hígado.

“Tenemos que esperar 72 horas para ver cómo evoluciona. Está estable pero complicado”, dijo el padre, quien además, admitió la preocupación por la inseguridad que reina en la zona.

“Se ven muchos tipos armados, todo el día. Compran droga acá y se quedan por la zona”, dijo.