El Gobierno británico recetará marihuana a 400 pacientes para poner a prueba sus propiedades terapéuticas. Los médicos ingleses quieren saber si —como muchos sostienen— el cannabis sirve realmente para aliviar el dolor luego de una intervención quirúrgica y en el tratamiento de enfermedades crónicas.

El experimento será realizado por el Servicio Nacional de Salud (NHS) de Gran Bretaña, que comenzará a prescribir cannabis a cientos de enfermos como parte de un plan sanitario que tiene por objetivo probar si la droga sirve para bajar los niveles de dolor en diversas patologías.

El Consejo de Investigación Médica reclutará a 400 pacientes (de 36 hospitales públicos) que hayan sido sometidos a alguna operación. “Muchos enfermos y muchas clínicas quieren saber si el cannabis es efectivo para matar el dolor”, explicó la doctora Anita Holdcroft, una de las responsables del proyecto, que tendrá un costo de 700.000 euros para el Estado británico y será dirigido por el Imperial College. Durante esta prueba piloto se utilizarán 4 píldoras, 2 de las cuales tendrán marihuana entre sus componentes (una tendrá el extracto común del cannabis y la otra, tetrahydro cannabinol, lo que aporta a la marihuana su poder alucinógeno). Las otras dos pastillas serán analgésicos comunes. A cada uno de los pacientes se le administrará, al azar, una de las cápsulas. Y, una vez por hora durante 6 horas (el tiempo que demora hasta que toman nuevamente la píldora), los médicos examinarán el estado de los pacientes y les preguntarán si su dolor ha disminuido. Si no resulta así, los pacientes podrán pedir un calmante en cualquier momento.

Una vez terminado el experimento, se compararán los cuatro grupos de pacientes para determinar si los tratamientos que usaron marihuana fueron más efectivos a la hora de calmar el dolor. “Necesitamos confirmar la validez científica de algunas evidencias anecdóticas”, comentó la doctora Holdcroft. Según los investigadores, si se comprueba la eficacia del cannabis y, también, que no tiene efectos secundarios, la droga podría convertirse en una opción más para aliviar el sufrimiento de muchos enfermos.

Richard Spencer, un paciente que sufre parálisis en ambas piernas desde hace 23 años, aseguró ayer a la BBC que recuperó la “calidad de vida” gracias al cannabis, que disminuyó sus dolores, relajó sus espasmos en las piernas y, además, le permite dormir con normalidad.

La Asociación Médica Británica (BMA) apoyó el proyecto, pero pidió que sólo se use la parte de la planta llamada cannabinoide, ya que el resto podría traer efectos colaterales negativos para el hombre. “Las investigaciones de BMA han demostrado que el cannabis no es adecuado para uso médico, pero algunas medicinas que lo contienen sí tienen poder para aliviar el dolor”, dijo ayer un vocero de la entidad.

El proyecto intenta sumar consenso científico a una serie de estudios llevados a cabo en todo el mundo, que demostraron que los medicamentos que contienen cannabis son efectivos como calmantes. De hecho, en Canadá y en algunos estados de Estados Unidos ya se autorizó el uso de marihuana con fines terapéuticos.

El Reino Unido ya había hecho un experimento similar el año pasado. En aquel momento, le suministraron marihuana a enfermos de esclerosis múltiple, personas con fracturas en la columna vertebral y, en general, a enfermos con fuertes dolores. El resultado fue satisfactorio: los pacientes tenían menos dolores y podían dormir con calma por primera vez.

El uso del cannabis en medicina es motivo de debate desde hace muchos años. Sus detractores dicen que no se puede usar una droga que disminuye la concentración y que fumar puede provocar cáncer. Sin embargo, para otros, la marihuana es una posible cura de muchos males. Entre ellos, un paliativo para los efectos negativos de la quimioterapia, el sida, el Parkinson, el Mal de Alzheimer, el asma y el insomnio, y también una posibilidad de alivio para los dolores menstruales o los que suelen molestar tras un parto.