Las tendrá un grupo selecto, solo para casos de vida o muerte
La dotación de seguridad de la Gendarmería Vaticana será reforzada con el arribo de pistolas eléctricas Taser, alternativas al uso de armas de fuego, que serán portadas por un grupo selecto de efectivos para emplearse solo en casos de vida o muerte.

Mientras en Italia, según anunció el vicepresidente del Consejo de ministros y ministro del Interior, Matteo Salvini, la experimentación con Taser, capaces de inmovilizar con la aplicación de descargas eléctricas de alto voltaje, comenzará en breve, en el Vaticano ya se decidió utilizar algunas, indicaron fuentes calificadas a ANSA.

Se aclaró expresamente que su empleo estará consentido exclusivamente “en salvaguardia de la vida” y nació de la exigencia de tener un instrumento más en manos de los agentes que gestionan la seguridad personal del Papa y del Estado Vaticano, sobre todo como disuasivo.

Las pistolas Taser se consideran un instrumento útil para garantizar una mayor seguridad de personalidades como el pontífice que, en particular durante las audiencias públicas, está de manera permanente expuesto a grandes multitudes, con el antecedente de que el Vaticano viene siendo objeto de amenazas de ataques terroristas desde hace tiempo.
Las medidas de seguridad en el Vaticano son muy altas, intentando ser conciliadas con las exigencias del culto de la vasta afluencia de peregrinos de todo el planeta tanto en Plaza San Pedro como en la Basílica Vaticana.

Los controles se estrechan aún más para acceder a la plaza, para la plegaria dominical con el Papa o las audiencias de los miércoles y para el acceso a la Basílica.
Carteras, bolsos y mochilas son registrados, uno por uno, con detectores de metales y es posible transitar solamente siguiendo indicaciones de recorrido precisas del personal de seguridad.

Luego de atentados como el de Niza, en Francia, llevados a cabo con el lanzamiento de camiones sobre la muchedumbre, Italia en colaboración con el Vaticano, decidió bloquear las calles de acceso a la Basílica Vaticana con furgones del Ejército que controlan el área como sucede en la Plaza del Santo Oficio. Justamente allí, hace algunos meses, desembocó de improviso un automóvil en contramano a toda velocidad en dirección a Plaza San Pedro, conducido por un hombre en estado de alteración tras sostener una violenta pelea con su mujer.

El vehículo colisionó con las barreras y por fortuna no se registraron consecuencias para las personas que transitaban en aquel momento por allí, pero el episodio marcó la situación crítica de un sector que hasta ese momento se hallaba descubierto.(ANSA).