Eduardo Martin negó que la institución católica ejerza presión. “La Iglesia es un ámbito de libertad, nadie baja línea”, aseguró. Consideró que el aborto es “injusto” y “una tragedia porque muere un inocente”. Para él ya no se criminaliza a la mujer que se somete a la práctica.

El arzobispo de Rosario, Eduardo Martin, salió a respaldar la postura contraria a la legalización del aborto, en consonancia con las últimas expresiones vertidas desde ese ámbito. De esta manera, se sumó a la voz del papa Francisco que dijo que el aborto “es lo mismo que hacían los nazis para cuidar la raza, pero con guantes blancos” o bien, las expresiones de varios obispos. Anteayer, en la multitudinaria Misa por la Vida, celebrada en la Basílica de Luján, el presidente del Episcopado, Oscar Ojea, declaró que, de sancionarse el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, “sería la primera vez que se dictara en la Argentina, y en tiempos de democracia, una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano”.

En declaraciones al periodista Roberto Caferra (Radiópolis, Radio 2), Martin señaló: “Como ciudadanos argentinos, los católicos queremos el bien para la patria y expresar nuestra postura es legítimo. Estamos peticionando, ajutándonos al derecho constitucional”. Y agregó al respecto: “No creo que la voz de la iglesia sea imperativa, el aborto es una injusticia, es una tragedia porque existe la muerte de un inocente”, remarcó.

Consultado sobre la existencia de un mercado clandestino entorno al aborto, manifestó: “Eso se puede cambiar, una cosa es morigerar las penas y otra decir que es un derecho. No queremos criminalizar a la mujer que tomó esa decisión, incluso esto ya no ocurre en Argentina. ¿Hay condenas a mujeres que hayan abortado? –se preguntó– No se trata de esto, se trata de decir si es justo o no es justo”, remarcó.

Martin insistió en que no se paraba desde un punto de vista dogmático. “No hablo de la Biblia, no hablo de fe, estoy hablando de si el aborto es justo o no, estoy hablando desde la ciencia”, apuntó. Sin embargo, ante la insistencia de la pregunta sobre la práctica en clínicas privadas a pesar de la prohibición legal, sostuvo: “La mujer que aborta no se perdona a sí misma, el aborto sea en una clínica en buenas condiciones o sea en malas condiciones afecta a la conciencia, la ley no va a solucionar ese drama”.

“El aborto es una tragedia donde hay dos víctimas, la mujer que llega a esta situación también es una víctima”, insistió y añadió reforzando su postura: “Muchos pasan el semáforo en rojo pero no se legaliza, el aborto no mitiga el sufrimiento de la mujer. No conozco a ninguna mujer que se haya arrepentido de tener hijos, sí a muchas que se arrepienten de haber abortado”, dijo.

En relación a las últimas expresiones contra la ley que tiene media sanción en Diputados de parte de miembros de la Iglesia Católica, observó: “La iglesia es un ámbito de mucha libertad, nadie nos dice nada, actuamos en comunión, no hay bajada de línea”. Finalmente, confió en que rezará para que los legisladores atiendan este punto de vista: “El aborto no debe ser un derecho”, concluyó.