La divisa subió tres centavos desde el jueves, pero se olvidó de los cambios abruptos con los que terminó junio. Tasas altas y “torniquete monetario” para estabilizar el tipo de cambio.

El dólar subió tres centavos, pero terminó la semana debajo de los 28 pesos. El Gobierno cerró así su segunda semana de relativa “pax cambiaria”, luego de que el tipo de cambio terminara junio por encima de los $29,50 en los bancos.

El dólar cerró en $27,94, según el promedio del Banco Central. El tipo de cambio mayorista se negoció a $27,20. El peso se apreció 2,5 por ciento en la semana.

El “torniquete monetario” del Banco Central y las licitaciones de bonos en dólares que ofreció el Tesoro aplacaron la demanda de pesos. “Hay que tener en cuenta que en estos momentos el negocio financiero del año se pasó a nuestra moneda doméstica, después de la suba del dólar que se había registrado”, indicó Fernando Izzo, operador cambiario de ABC, en un reporte.

Las tasas de interés que convalidó la autoridad monetaria validaron esa apetencia de pesos: el Banco Central paga entre 55 y 65% por sus Lebac de corto plazo.

Tasas altas de interés y menor emisión monetaria contuvieron entonces la demanda de dólares. La pregunta es hasta cuándo el Ejecutivo podrá convalidar estos rendimientos. Las tasas altas repercuten en el financiamiento de las familias y las pymes. El interés de los giros en descubierto, que financian el capital de trabajo de las empresas, subieron más de 15 puntos en una semana, hasta el 58 por ciento anual.

En este contexto, el Banco Central buscará renovar el martes buena parte de los más de $500.000 millones que vencen en Lebac. El Tesoro salió al auxilio de la autoridad monetaria, al llamar a licitación de un Bono del Tesoro (BOTE) en pesos. Esta semana, el Ministerio de Hacienda ofreció bonos duales (pesos y dólares) y Letes a corto plazo.

A pesar de la estabilización cambiaria, los bonos en dólares siguen perdiendo terreno, lo que demuestra cierta desconfianza de inversores. Una encuesta de la agencia Bloomberg entre agentes del mercado internacional vaticinó que la volatilidad en países emergentes continuará en el segundo semestre y señaló a la Argentina como el país que saldrá más perjudicado.