NUEVA DELHI (AFP).- El escándalo salió a la luz a principios de mes. El 5 de julio, una empleada de uno de los centros para mujeres embarazadas y solteras administrado por las Misioneras de la Caridad, la orden fundada por la Madre Teresa de Calcuta, y ubicado en el estado indio de Jharkhand fue detenida tras ser acusadas de tráficos de bebes.

Ella y otra mujer que no trabajaba para la organización fueron señaladas por una pareja que no podía tener hijos de venderles un bebe de 14 días, quien luego de la transacción fue devuelto a las autoridades, según lo publicado por el diario El País.

El superintendente de la policía Aman Kumar se refirió al caso y aseguró: “Nos han dicho que al menos cinco o seis bebes han sido vendidos. Estamos investigando para ver cómo se produjo la operación y cuántos niños más se han entregado en los últimos años”.

Según la información que trascendió, la organización de la Madre Teresa cobraba entre 40.000 y 100.000 rupias por bebe (entre 580 y 1500 dólares); el monto dependía de lo que los interesados podían pagar.

La defensa de las misioneras

Chandra Argawal es la vocera de las Misioneras de la Caridad en Calcuta y dijo no estar al tanto del caso ni de los rumores que las vinculas al tráfico de bebes. Además, explicó que desde 2015 las Hermanas de la Caridad ya no están vinculadas a la adopción debido a su desacuerdo con la nueva normativa del gobierno. La orden católica no está de acuerdo con que personas solteras, divorciadas o separadas adopten menores.

Sin embargo, su explicación no calló las críticas. El activista por los derechos del niño Baidnath Kumar dijo que las madres que llegan al lugar no tienen derecho sobre sus hijos. “He visitado el centro y no todos los nacimientos eran notificados a las autoridades estatales”, dijo y agregó que en 2013 presentó el nombre de 240 supuestos traficantes que operan desde Nueva Delhi, la capital de la India .

Inspecciones en todos los centros

India ordenó inspeccionar todos los centros para chicos gestionados por la orden fundada por la Madre Teresa de Calcuta.

Ayer, en un comunicado, la ministra de Desarrollo Femenino e Infantil, Maneka Gandhi, pidió a todos los gobiernos estatales “inspeccionar de inmediato todos los centros infantiles gestionados por las Misioneras de la Caridad en todo el país”.

La adopción ilegal es un gran negocio en India y se calcula que unos 100.000 niños desaparecen cada año, según datos del gobierno. Muchos de ellos son vendidos por familias pobres pero en otros casos son secuestrados en hospitales o estaciones de tren.