Una de las claves para frenar los vuelos clandestinos que alimentan el negocio ilegal del narcotráfico es el control del espacio aéreo y la capacidad para interceptar las aeronaves. Y uno de los mayores problemas para llevar adelante esa misión es el limitado equipamiento de la Fuerza Aérea para emprender esa tarea.

En el propio edificio Cóndor, sede de la Fuerza Aérea, admitieron a LA NACION que hoy no cuentan con un avión cazainterceptores en condiciones de volar a una velocidad superior a la de las aeronaves irregulares, lo que permitiría su neutralización inmediata. Por eso el Ministerio de Defensa apuesta al poder de disuasión, acompañado de una eficiente red de radares, para combatir el ingreso del mercado de la droga en la frontera norte.

“Hay seis Pucará en Reconquista y algunos Pampa en Tandil y en Mendoza, pero muchos de ellos tienen material ya obsoleto”, precisó un oficial retirado de la fuerza. Quedan algunos A4, pero con problemas para acceder a repuestos.

Los propios oficiales aeronáuticos perciben que la realidad económica, política y social del país no permitió a la Fuerza Aérea mantener el mismo compás de modernización y actualización que sí han tenido los países vecinos, como Brasil y Chile.

“Es notable el caso de Chile, donde el aporte de la ley del cobre fue fundamental para contar en su flota con modernos cazas: particularmente una de las últimas versiones del F-16 norteamericano, explicó a LA NACION una fuente aeronáutica.

Dicha ley, modificada siete veces en los últimos 30 años, permite en Chile destinar ingresos por la exportación de cobre a la adquisición de sistemas de armas y equipamientos para la defensa nacional.

Fondos potenciales

Traducida esta fórmula a la Argentina, en la Fuerza Aérea estiman que una metodología similar obligaría a las empresas beneficiadas por la disminución del contrabando a raíz de un control del espacio aéreo más eficiente, como las industrias de las bebidas alcohólicas y los cigarrillos, entre otras, a aportar fondos para financiar la compra del equipamiento necesario para esa tarea.

También sostienen que Brasil, al que miran como otro gigante latinoamericano, nunca dejó de perseguir la actualización de su flota de combate, a pesar de sus vaivenes económicos y políticos.

En la Argentina, la Fuerza Aérea desprogramó en los últimos años los sistemas de aviones Mirage y Fokker F-27, que hace cuatro décadas llevaron al país a la vanguardia en el campo aeronáutico militar.

Hasta ahora los vuelos interceptados corresponden a aeronaves de baja performance, es decir avionetas o aviones livianos, cuyas velocidades y capacidades de maniobra se encuentran muy por debajo de las de los antiguos aviones de combate.

Un dato negativo es que, al llegar a su fin el sistema Mirage, después de 43 años de servicio, la Fuerza Aérea perdió la capacidad de intercepción supersónica.

Para compensar en parte esa falencia, al margen de la promesa de la remodernización de tres aviones Pampa anticipada por fuentes cercanas al Ministerio de Defensa, la Fuerza Aérea incorporará este año, antes de la cumbre del G-20, cinco radares, a los que se sumarán otros dos el año próximo.

También está proyectada la adquisición de sistemas de misiles antiaéreos RBS-70 y sistemas inhibidores de drones, adelantaron a LA NACION fuentes aeronáuticas.

En paralelo al desafío del reequipamiento de aeronaves, la Fuerza Aérea enfrenta desde hace algunos años el problema del éxodo de pilotos, que ante la falta de incentivos para volar emigran a compañías aéreas privadas -incluso las de bajo costo ( low cost)-, que ofrecen mejores condiciones y se ven beneficiadas de la inversión que el Estado realiza en la formación de aviadores experimentados. En la última década, unos 400 pilotos dejaron la fuerza, ante el desaliento por los bajos sueldos y las pocas horas de vuelo.

Una fuerza casi sin aviones
Mirage

Los Mirage fueron dados de baja en 2015 tras 43 años de servicio. Las aeronaves tuvieron una actuación muy destacada en la Guerra de Malvinas

Fokker-27

Son aviones de transporte holandeses, de 44 plazas, que entraron en desuso en 2016. Participaron de Malvinas en misiones de transporte

Aero Commander 500

Es un avión norteamericano de transporte de 6 plazas

Pampa

Hay alrededor de ocho aviones Pampa en Mendoza y en Tandil, pero muchos de ellos presentan material obsoleto

Pucará

Se encuentras seis unidades en la base aérea de Reconquista