A mediados de 2013, una supuesta interna en UOCRA Santa Fe estallaba en la ciudad con epicentro en la Central Térmica Sauce Viejo.

Por Pablo Benito

El empresario que salía en los medios a pedir al gobierno provincial que garantice la seguridad en la obra era Juan Carlos De Goycoechea, ignoto gerente de una “noble” empresa constructora, Isolux Argentina que junto a IECSA de Angelo Calcaterra (se entregó en la mañana del lunes en los tribunales de Comodoro Py), llevaron adelante la construcción “llave en mano” de la Central Termoeléctrica Brigadier López. Por aquellos días la UTE, representada por el hoy “empresario arrepentido” De Goycoechea, había cancelado los contratos de obras con la local Ponce Construcciones S.R.L. -Dragados Santa Fe S.R.L-.

Los daños colaterales de la corrupción se vivieron por aquellos días en Santa Fe, con tiroteos en pleno centro, cortes de calles cotidianos y la recordada batalla campal de Sauce Viejo.

“La corrupción mata” podría ser el título del cuaderno nro. 9 escrito en Santa Fe.

 

Conflicto con la UOCRA en la Central de Sauce Viejo

ISOLUX

ISOLUX es una marca, no una empresa. En la Argentina esta firma diluye las responsabilidades o el riesgo empresarial, de existir, fragmentando su responsabilidad patrimonial. La inversión se financiaba con créditos de la banca estatal local y el pago de esos préstamos se cancelaban con fondos del propio Estado por la obra pública adjudicada. En nuestro país operaba ISOLUX Corsan S.A, ISOLUX Ingeniería, Grupo ISOLUX Corsan, ISOLUX Corsan Energías Renovables SA, además de conformar quince UTE (Unión Transitoria de Empresas), CORSAN CORVIAM SA.

El entramado indica que, de comprobarse las coimas del “arrepentido” Goycoechea, eran fondos del propio Estado los que cubrían ese dinero para los funcionarios “beneficiarios”.

Así diluía la responsabilidad civil y comercial ISOLUX que dice ser española aunque tiene su sede en el Gran Ducado de Luxemburgo, reconocido paraíso fiscal de Europa.

La voz del titular de ISOLUX en Argentina, Juan Carlos De Goycoechea, se conoció durante el violento conflicto librado por facciones de la UOCRA en la Central Térmica Sauce Viejo. Isolux – Iecsa (UTE) han intervenido en los proyectos más polémicos.

Es el caso de la Megausina de Río Turbio, denunciada por Greenpeace en razón del tremendo impacto medioambiental ocasionado sobre los glaciares, en donde la adjudicataria ISOLUX recibió por parte del gobierno cuatro pagarés en euros y seis en dólares -por un monto de 140 millones de la estadounidense- antes de que el estudio de impacto ambiental éste realizado y sin haber comenzado, siquiera, la obra.

Pero para que se tenga dimensión de la empresa a la que nos referimos, diremos que ISOLUX hace su primera aparición en la Argentina el 17 de enero de 2008, adjudicándose, junto a ALSTOM, el faraónico proyecto del tren bala Buenos Aires-Rosario-Córdoba, con un costo de 4.400 millones de dólares financiado en un 100 % en un compromiso asumido por el Estado a 30 años.

La debacle de los bancos galos comprometidos, hizo caer el proyecto, pero permitió a ISOLUX “presionar” al Estado nacional bajo la figura de un reclamo por resarcimiento al no ejecutarse el proyecto.

El mismo De Goycoechea, con su tonada cordobesa, fue quien irrumpió en los medios amenazando con demandar a la Argentina por 300 millones de dólares, ejecutando la cláusula de rescisión unilateral del contrato firmado por Cristina Fernández el 29 de abril de 2008. Obviamente el resarcimiento saldría, a cambio de nada, de las arcas del Estado dirigido al empresario que figura en los cuadernos. Dólares boomerang que salen del Estado con firma de funcionarios y vuelven a los funcionarios por fuera del Estado.

Central termoelectrica Brigadier López en Sauce ViejoJugá y ganá

A partir de ese momento sucedieron dos cosas, ISOLUX no volvió a mencionar el tema y comenzó a ganar obras públicas millonarias en todo el país. Además de la polémica Central Termoeléctrica a Carbón Río Turbio, licitada por 4.491 millones de pesos pero que costó más del doble: $ 9.715 millones. Central Térmica Loma de la Lata (Neuquén) $ 1.096 millones. Central Hidroeléctrica Salto Andersen (Río Negro) $ 147 millones. Nuestra Central Térmica Brigadier Lopez $ 1.016 millones de pesos. Central Térmica Ensenada $ 1.508 millones. Restauración del edificio Aduana Taylor para convertirlo en el Museo de la Casa Rosada $ 217 millones. Se benefició con la adjudicación de la explotación de energía eólica por 200 MW, en Loma Blanca (Chubut) de los 1015 MW licitados por ENARSA (el Estado financia la obra con la compra de energía anticipada y la empresa toma deuda con la garantía de compra futura, negocio redondo). Nuevo Hospital de Paraná $ 200 millones; Centro Federal Penitenciario, Lujan de Cuyo $ 165 millones; Estación de Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) en San Felipe, Tucumán $ 200 millones; y obtuvo en 2010 la concesión del Corredor Vial 4 (Ruta Nacional 19, Santo Tomé – Río Primero, 38, 34 y 18); Electroducto NOA -NEA Formosa Chaco $ 959 millones.

En cinco años, obras por $ 15.260 millones y concesiones viales, de abastecimiento energético, entre otras obras y negocios encubiertos bajo otras sociedades con distinta denominación.

Saltó la térmica

Pero De Goycoechea, no era un simple gerente sino que era parte del entramado societario en persona, y participaba del esquema interno de la empresa para el manejo del dinero negro.

El gerente mediático tenía en 2015 ya sus cuentas lo bastante flojas como para ser, él mismo, motivo de investigación. Llevaba librado 9 cheques voladores por un monto de $ 12.735.439, dejando el tendal de acreedores pequeños atónitos frente a la ventanilla del banco.

De igual modo que De Goycoechea, libró cheques por casi 13 millones de pesos sin intenciones de cubrirlos, sólo una de las UTE de ISOLUX (con AMG, la constructora del Casino santafesino) repartió 73 cheques sin fondos por $ 2.456.279,68.

El cruce de información realizado por NOTIFE luego de un trabajo de hormiga para emparentar las empresas vinculadas, arrojó un total de 101 cheques rechazados por un monto de $ 26.745.884. El Estado se endeudaba tomando créditos del BID y demás entidades externas.

El Banco Nación y el BICE son el principal acreedor de ISOLUX. Ese financiamiento se obtenía con el aval de los certificados de obra que el mismo Estado emitía a favor de la firma. Un saqueo que sería absurdo de no existir la presunción fatal de los retornos necesarios para “facilitar” el ingreso a las obras públicas, a favor de los funcionarios.

Carlos De Goycoechea

 

Jaimito y el “chiste” del Tren Bala

Manuel Vázquez era el testaferro de Ricardo Jaime. Cuando el ex secretario de Transporte manejaba todos los negocios de ese sector Vázquez era quien colectaba “el diezmo”. Vázquez -condenado por estafas y cheques sin fondo- tenía una consultora que actuaba como intermediaria en los negocios que hacía Jaime. La empresa se llama Controles y Auditorías Especiales S.A (CAESA) y se dedicaba a administrar los negocios que Jaime hacía al margen de la Ley en la Secretaría de Transporte.

Vázquez, se presentaba como asesor “ad honorem” de la repartición y al mismo tiempo, su empresa, cobraba por intermediar en operaciones que Jaime decidía.

Por esa “puerta” ISOLUX ingresó a la Argentina de la mano del esquema de corrupción montado desde transporte a partir del absurdo pero oneroso proyecto del Tren Bala.

CAESA, la consultora de Vazquez Jaime, fue comisionada por el Estado argentino para ser la operadora y “facilitadora” de todas las compras de vagones de ferrocarriles a España, Portugal y Rusia, al menos, durante esos años. Y también fue la encargada de facilitar la composición del consorcio para el “tren bala” o TAVE (Tren de Alta Velocidad).

En el caso del tren bala, CAESA, es decir Jaime-Vazquez, firmó contratos de asesoramiento con cada una de las empresas que integraron el consorcio que finalmente ganó.

En el caso de la española ISOLUX, el contrato se firmó el primero de diciembre de 2006, y CAESA se comprometió a asesorarlo para obtener un “acuerdo inicial con el Estado argentino por el Proyecto TAVE”.

Vázquez se comprometía a algo que sí podía hacer, especialmente desde su cargo en la Secretaria de Transporte. De hecho, sólo 4 meses después ISOLUX estaba en el consorcio ganador.

CAESA percibía en Madrid, de ISOLUX, una suma equivalente al 10% del monto del contrato con el Estado argentino, dentro de los diez días de celebrado el mismo. Negocio redondo, juez y parte. Claro está que no era De Goycoechea un mero pagador de coimas indisciplinado con la empresa que lo designó en ese lugar. El cordobés ejecutaba lo que ISOLUX-IECSA planificaban con meridiana perfección.

 

Los emails 10 años antes de los cuadernos

Correos denunciados a la Justicia, en 2009, hablan de ese negocio de los “costos políticos” que tendría para las adjudicatarias y de los problemas para ponerse de acuerdo con Isolux y de cómo disfrazar esos montos.

El email de referencia es de mayo de 2008, cuatro meses después de que la presidenta Cristina Kirchner anunciara quiénes llevarían a cabo el proyecto del tren bala, presupuestado en 4000 millones de dólares.

De acuerdo con los emails, era con Delso (ISOLUX) con quien había que acordar los costos porque, pese a que su empresa tenía una parte minoritaria del negocio, él representaba al resto del “consorcio” para esa negociación.

Las conversaciones comenzaron en 2006. Lorente y Vázquez se refieren a Isolux cuando estudian cómo se hará el “reparto” entre empresas del proyecto tren bala. Lorente (que conocía a Delso desde hacía años) le dice a Vázquez que si quiere darle entrada en algún concurso él no tiene ningún problema en plantearles condiciones. “Estos tíos, Delso y Portela [Antonio, directivo de Isolux], tienen mucha experiencia y no se escandalizan por nada”, dice Lorente. Vázquez le responde, sobre Isolux: “Deberían pactar con nosotros cada uno de los negocios y ver qué se puede desarrollar a medida para ellos”. Todo esto fue en octubre de 2006.