Es una medida “urgente y extrema” por las custodias dispuestas tras los ataques a funcionarios judiciales. Hay unos 180 efectivos asignados a vigilancia de lugares sensibles. No pueden usar sus celulares

Ante la problemática de las reiteradas balaceras en Rosario, el Ministerio de Seguridad provincial dispuso la suspensión por tiempo indeterminado de todas las licencias, ordinarias o extraordinarias, de las que gozan los efectivos de la Policía de Santa Fe.

La medida, descripta como “urgente y extrema”, fue tomada en el marco de la asignación de alrededor de 180 agentes para la custodia de funcionarios judiciales que actuaron o actúan en investigaciones vinculadas a Los Monos, de acuerdo a la información difundida este jueves en Telenoche (El Tres).

“Se debe contar con la mayor cantidad de personas a fin de reforzar la prestación del servicio de seguridad en todos sus niveles mientras dure la situación”, señala la resolución Nº 2.022, que es de “cumplimiento obligatorio” y alcanza “a todo el personal de la Policía de Santa Fe”.

Las únicas excepciones, aclara el texto oficial, son las licencias por embarazo o lactancia.

 

A la calle y sin celulares

Entre otras cosas, Seguridad ordenó a los jefes de todas las reparticiones a ampliar la disponibilidad del horario del personal y asegurar la máxima eficiencia en la cobertura de turnos.

De igual modo, quienes estén en el subescalafón y cumplan tareas administrativas deberán pasar a otras operativas de calle “de manera inmediata”.

En ese sentido, prohibieron a quienes estén asignados a custodias utilizar sus teléfonos celulares personales: deben dejar el aparato en la dependencia en la que vayan a tomar servicio.

La cantidad de agentes no sólo fue reforzada sino que además volvieron a verse en las calles rosarinas las camionetas y patrulleros azules y blancos, que habían sido desplazadas por las nuevas unidades inteligentes de color negro.

Todas las medidas son controladas por un “comité de crisis” y monitoreadas por personal de la Secretaría de Control de las fuerzas de seguridad.

 

Desde mayo

La saga de atentados a balazos contra inmuebles comenzó en mayo pasado y parece responder a una espiral creciente que llegó nada menos que al Centro de Justicia Penal donde se juzgó y sentenció a la banda narcocriminal Los Monos, y donde podría volver a realizarse un proceso federal.

Los ataques ocurren de noche o de madrugada y en general, son dos personas que disparan desde una moto. Y si los hechos contra edificios privados ya eran graves, el pasado fin de semana, los autores golpearon a un edificio del Estado, de uno de los poderes, lo que derivó en estas medidas de emergencia.

Hasta el momento, tres personas fueron detenidas como sospechosas, mientras que la investigación apunta contra Ariel Máximo Cantero, alias “Guille”, uno de los líderes de Los Monos que está preso, como “autor intelectual” de los ataques.