Un estudio de Harvard reveló que los hombres que usan boxers con frecuencia tienen mayor concentración de esperma que aquellos que eligen modelos más apretados.

La alteración en la cantidad y en la calidad del esperma está detrás de la mitad de los casos de infertilidad masculina. Las causas de esas alteraciones pueden ser la edad y condiciones genéticas, pero también factores vinculados al estilo de vida, muchos de ellos modificables. En relación a ese punto, un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard arrojó nueva evidencia sobre el impacto del uso de ropa interior ajustada en la producción de esperma.

Del trabajo publicado hoy en Human Reproduction -una de las principales revistas científicas de la especialidad- participaron 656 hombres de 18 a 56 años que entre 2000 y 2017 acudieron al Hospital General de Massachusetts (Boston, Estados Unidos) por problemas de fertilidad. Además de los estudios habituales, se les pidió que respondieran un cuestionario en el que debían indicar qué tipo de ropa interior habían usado en los últimos tres meses: boxers, jinetes (hasta la mitad del muslo), slips, bikinis, u otros.

La mitad (53%) informó que usaban boxers en forma habitual. En ellos se encontró una concentración de esperma un 25% mayor, un recuento total de espermatozoides 17% superior y niveles de FSH 14% más bajos que en quienes optaban por los otros estilos de ropa interior. Aquellos que reportaron usar boxers con mayor frecuencia mostraron una tendencia a tener un mayor porcentaje de espermatozoides móviles y mejor morfología, pero esas diferencias no alcanzaron significación estadística.

Los hallazgos van en línea con trabajos anteriores que encontraron beneficios en el uso de ropa interior suelta para la producción de esperma, dado que las altas temperaturas escrotales favorecidas por la indumentaria ajustada afectan en forma negativa la función testicular. No obstante, los autores del estudio reconocen que los resultados pueden no ser generalizables y sostienen que se necesita más investigación para confirmar estos resultados en otras poblaciones.

“El análisis de la muestra seminal es el primer paso para diagnosticar infertilidad masculina. Sin embargo, no es definitivo. Se ha visto que hombres con baja calidad seminal han sido padres y hombres con muy buena calidad seminal no lo han logrado. Por lo que siempre hablamos de probabilidades: si tienes mala calidad seminal tienes menos posiblidades de ser papá, pero no es definitivo”, responde a Clarín desde Estados Unidos la española Lidia Mínguez-Alarcón, autora principal del trabajo.

El trabajo publicado en Human Reproduction es el primero e investigar la posible asociación entre el tipo de ropa interior usada y los niveles de hormonas reproductivas séricas. “La hormona FSH es una de las encargadas de la producción de esperma (espermatogénesis). En aquellos hombres con calzoncillos más ajustados hemos encontrados niveles bajos de concentración espermática y también altos de FSH, por lo que nosotros hemos sugerido que el cuerpo es consciente de que en estos hombres se está produciendo poco esperma debido al calor que produce la ropa interior ajustada -que altera la espermatogénesis- y por eso segrega más cantidad de esta hormona para compensar el descenso en niveles de concentración y recuento espermático”, explica Mínguez-Alarcón, quien es directora de datos e investigadora científica en el Estudio de Medio Ambiente y Salud Reproductiva (EARTH), una cohorte prospectiva en curso establecida para evaluar los determinantes ambientales y dietéticos de la fertilidad entre las parejas que asisten a la clínica de fertilidad del Hospital General de Massachusetts.

Afirma que el deseo de ayudar a familias a tener hijos es el motor de sus investigaciones y ve con preocupación que “la demanda de parejas que quieren ser papás en clínicas de fertilidad ha aumentado drásticamente en las últimas décadas”.

¿Considera el uso de boxers podría incluirse como recomendación de estilo de vida, al menos para aquellos hombres que desean ser padres? “Por supuesto. Los hombres pueden fácilmente cambiar de tipo de calzoncillos y así mejorar sus parámetros seminales”, asiente.

Entre los hábitos de vida modificables que pueden contribuir a cuidar la fertilidad masculina, además de evitar el uso de ropa interior apretada, los especialistas recomiendan no usar pantalones demasiado ajustados, ni tomar baños demasiado calientes, no fumar y evitar el alcohol en exceso. También aconsejan estudiar antecedentes familiares y personales y acudir a una consulta temprana con el especialista en medicina reproductiva.

En Argentina, 3 de cada 10 tratamientos son por causa masculina
Según el Registro Argentino de Fertilización Asistida (RAFA), el 30% de los tratamientos se realiza por trastornos reproductivos del varón.

“El 27% de los varones con problemas de fertilidad fuma y el tabaco atenta contra la calidad espermática, al igual que el estrés: contamos con estudios en nuestro país que señalan que éste se relaciona a la infertilidad en un 20% de los pacientes. Otro factor son las infecciones: hay enfermedades de transmisión sexual que afectan la fertilidad y representan un 8%, es decir, casi 1 de cada 10 pacientes. Dentro de las infecciones se destacan las paperas y las infecciones de los conductos seminales”, advertía en junio, durante el Mes del Cuidado de la Fertilidad, Stella Lancuba, médica especialista en Salud Reproductiva, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva.

La alteración en la cantidad y la calidad del esperma tiene una incidencia del 50,8% en los casos infertilidad masculina. Le siguen el varicocele (15%), que es la presencia de várices a nivel del aparato genital masculino, las causas de origen infeccioso (8%), mientras que en casi uno de cada cinco hombres no se halla un motivo aparente.

Para Lancuba, la edad en la que el hombre consulta con un especialista en reproducción asistida no es un tema menor. Se estima que el 3% de los hombres lo hace antes de los 24 años, un 64% entre los 24 y 34 años, un 22% entre los 35 y los 40 y un 12% luego de los 40 años. “Estas proporciones guardan relación con las edades en las que, presumiblemente, el hombre busca ser padre. Sería deseable estar un paso adelante y poder estar al tanto de cualquier irregularidad antes de intentar la concepción”.