Nivel máximo en tres años y medio. El indicador de la banca JP Morgan aumenta 3,3% en la jornada, a las cifras más altas desde febrero de 2015.

El riesgo país de Argentina subía este lunes unos 23 puntos básicos a 723 unidades, con lo que permanecía en su rango más alto desde el 4 de febrero de 2015, ante la aversión inversora que arrecia en las economías emergentes, potenciada en el plano local la investigación judicial por sobornos en la obra pública que involucra a empresarios y el más alto nivel de funcionarios de las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner.

“Noticias que nos permitan proyectar que se avanza en la posibilidad de cerrar el financiamiento del 2019 sería un buen punto para las cotizaciones. Sin ir más lejos, la falta finalmente del anuncio de un ‘REPO’ que se apunto estaba negociando el BCRA fue en la semana otro de los puntos que, sumado a la coyuntura, terminó profundizando la caída en los bonos”, puntualizó Matías Roig, director de Portfolio Personal.

“Son justamente las dudas sobre la viabilidad del financiamiento en 2019 y la presión de corto que ejerce la renovación de las LETES, lo que explica el riesgo país arriba de los 700 puntos”, acotó Roig.

En el contexto global, los mercados emergentes operan atentos a la crisis de Turquía, que se suma al aumento en las dudas sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las elecciones en Brasil.

El riesgo país que mide JP Morgan es el diferencial de tasa de los bonos del Tesoro de los EEUU con sus pares emergentes. En el caso de la Argentina, la brecha de rendimientos era de 355 puntos básicos al cierre de 2017, con lo que acumuló un incremento de 368 unidades a la fecha.

Esto es un encarecimiento del costo de financiación de la Argentina de 103,7% en menos de ocho meses.

Si el Ministerio de hacienda decidiera hoy emitir un título público en dólares a 10 años, debería aceptar pagar una tasa de interés de 10,1% anual. Ese rendimiento surge de sumar el riesgo país (723 puntos básicos) y la tasa del Treasurie a 10 años (288 puntos básicos o 2,88% anual).

“El escándalo de corrupción local sumado a un cada vez más adverso contexto internacional -con Turquía de nuevo en el centro de la escena- fueron el condimento perfecto para que viviésemos una de las peores semanas del año para los mercados financieros. Y lo más preocupante es que no sabemos si lo peor ya pasó”, señaló la agencia SBS en un informe.

“La crisis cambiaria ha avivado el interés de los inversores por una suscripción masiva en moneda local de las LETES. Estos títulos, de corta duración y rendimientos cada vez más elevados, presentan cada vez más dificultades a la hora del rollover (renovación de vencimientos) debido al delicado panorama financiero local. En particular, las últimas licitaciones han encendido las alarmas tanto por el bajo ratio de refinanciamiento como por la elevada participación de las suscripciones en pesos”, estimó Delphos Investment.

“A las incertidumbres que implican los duros deberes económicos del FMI se sumaron los ruidos políticos, y ahora encima un desfavorable clima sobre los emergentes, todo lo cual está activando una indiscriminada venta de activos domésticos, dado que los inversores internacionales rematan aquellas posiciones emergentes de mayor liquidez y ello coloca a los ADRs y a los bonos en dólares frente a flujos de venta que no encuentran compradores”, agregó Gustavo Ber.