Tras quedar en libertad no hay detenidos por el hecho en el que murieron la vicedirectora y un auxiliar docente de la institución

El gasista Cristian Ricobene pagó la fianza de 200 mil pesos que había fijado la Justicia y fue excarcelado. Ricobene seguirá procesado por “homicidio culposo agravado”, una figura que prevé de 2 a 5 años de prisión, aunque aguardará en libertad.

Ricobene hace una semana admitió que no tenía matrícula para realizar las reparaciones que terminaron con la explosión en la Escuela 49 “Nicolás Avellaneda” de Moreno que provocó la muerte de la vicedirectora de la institución, Sandra Calamano, y del auxiliar Rubén Rodríguez.

Esta semana el juez de garantías Gabriel Torres había ordenado liberar al gasista imputado. Si se dilató la medida fue a partir de lo que se demoró con el pago de los 200 mil pesos impuestos por la Justicia. Ricobene se irá a su casa, aunque no podrá salir del país.

La noticia va en contra de las que eran las aspiraciones de la fiscal Gabriela Urrutia, quien consideró tras escuchar la declaración del gasista que su accionar había sido “negligente”, por lo que esperaba que la detención se transformara en “prisión preventiva”.

En su declaración ante Urrutia el gasista admitió no estar habilitado en la categoría necesaria para realizar el trabajo en la institución. “Sí, estoy estudiando para la categoría 2 que es para instalaciones mayores de 5 metros cúbicos siendo que ahora puedo hacer hasta 5 metros cúbicos”, había declarado.

Al ser consultado por si tenía presente que las instalaciones de la Escuela 49 superaban los 5 metros cúbicos, respondió afirmativamente, aunque se excusó con que “no hice instalaciones sino reparaciones”.

Además había apuntado en otro pasaje de su declaración a Calamano, la vicedirectora fallecida: “Le dije que necesitaba hacer más pruebas. Que una vez solucionado el problema, con la llave de gas cerrada, debía esperar 20 minutos a que se ventile el ambiente e ingresar con un sensor que sirve para detectar la presencia de gas en el ambiente. Ante esto la vicedirectora me dijo que no tenía tiempo para esperar”.

Sandra Calamano tenía 48 años, era vicedirectora de la escuela y estaba por retirarse. Por su parte Rubén Rodríguez, auxiliar docente, hacía 30 años que trabajaba en la institución.