Necesita que el organismo confirme el adelantamiento de fondos y que le permita usar reservas del Banco Central para controlar el dólar.

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y la titular del FMI Christine Lagarde cuando se vieron las caras en en julio en Buenos Aires. Ahora se encontrarán en Washington. Foto: Maxi Failla

Cuando Nicolás Dujovne se siente en Washington frente a los funcionarios del FMI tendrá la ventaja de haber anticipado que el gobierno argentino está dispuesto a acelerar el cierre del déficit fiscal primario para el año que viene.

El Ministro de Hacienda, y futuro de Economía cuando se concrete la reestructuración ministerial que anunció el lunes el presidente Mauricio Macri, tiene la misión de modificar, por lo menos, dos puntos fundamentales del acuerdo que el organismo y el Gobierno firmaron hace tres meses.

Uno, de ellos y el fundamental es hacer realidad el anuncio del Presidente del 29 de agosto de que el FMI adelante “todos los fondos que sean necesarios” para garantizar la totalidad del financiamiento hasta fines de 2019.

Fue ese miércoles en su mensaje de un minuto y cuarenta segundos en que Macri habló de la falta de confianza de los mercados y adelantó que haría los “cambios fiscales necesarios” para posibilitar el adelantamiento de ese dinero.

El Fondo ya adelantó US$ 15.000 millones de los cuales US$ 7.500 millones los vendió el Tesoro para hacerse de pesos pero, en la práctica, fueron destinados a satisfacer la demanda del dólares. De esos US$ 7.500 millones ya no queda nada. La corrida cambiaria se los llevó.

En la conferencia de prensa posterior a los anuncios de este lunes, Hacienda destacó entre las previsiones para 2019 que el programa financiero prevé un aporte de US$ 11,700 millones durante ese año.

Hasta allí es lo establece el acuerdo de junio y ahora Dujovne irá por más. Cálculos privados estiman que el paquete de asistencia buscado llegaría a los US$ 17.000 millones. Esa cifra es el número que el Gobierno aspira obtener para poder cambiar las expectativas de un mercado que aún muestra desconfianza y poco apetito por los activos argentinos.

El otro punto sensible que tratará el ministro en Washington será el de oficializar la posibilidad de que el Banco Central use reservas para intervenir en el mercado y controlar los saltos del dólar.

Los funcionarios del FMI son acérrimos defensores de la libre flotación cambiaria y el ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, adhería con fervor a esa postura pero, la experiencia de los últimos meses (el dólar mayorista acumula una suba de más de 100% en lo que va del año) demuestra que en el mercado argentino, y cuando el dólar sube y son tiempos de inestabilidad, hay muchos compradores y un solo vendedor, el Central.

El actual titular del Central, Luis Caputo, es partidario de una “flotación sucia” en la que el Central tenga “poder de fuego” para demostrar que los compradores de dólares no sólo ganan (como ocurrió en agosto que obtuvieron un rendimiento de 36%) sino también pueden perder.

Caputo está intentando cambiar la forma de intervenir en el mercado y lo ratificó el lunes cuando en un día atípico (feriado en EE.UU.) pero de gran incertidumbre después de los anuncios, esperó hasta dos minutos antes del cierre para ofrecer US$ 100 millones.

En ese momento el dólar cedió un poco pero igual cerró 1,5% arriba de la jornada anterior cotizado en $ 37,40.

El Central quiere poder usar más reservas para actuar sobre el dólar, dice, para evitar saltos bruscos que intranquilizan a la gente y estresan el traslado a los índices de precios.

Desde hace meses en el Gobierno se habla de la necesidad de estabilizar el mercado cambiario para frenar un poco el violento proceso dolarizador de los ahorros e intentar alguna moderación en el salto inflacionario que ayer, incluso quedó plasmado en una versión de las planillas del programa financiero que difundieron colaboradores de Dujovne.

Esa versión de las planillas ( posteriormente sacada de circulación) consignaba que los supuestos del programa financiero de 2019 se habían realizado tomando como base una caída de la actividad económica de 2,4% e inflación del 42%. Y preveía para 2019 crecimiento cero y una baja de la inflación a 25%.

Dujovne llegará a Washington llevando bajo el brazo la promesa de acelerar la reducción del déficit fiscal y en la búsqueda de más financiamiento y de que le permitan usar más reservas del Central para intervenir sobre la marcha del dólar que ya lleva subido 103% en lo que va del año en el mercado mayorista.

El ministro tiene otro galardón para exponer ante su ya conocida Lagarde: superó el cimbronazo del fin de semana del que entró como titular de Hacienda y salió de Economía después de haber presentado dos veces la renuncia y de que el Presidente se las rechazara. La economía argentina vive una nueva etapa, con otro plan y, por ahora el mismo ministro.