Ayer Gendarmería excavaba en una estancia ubicada en la localidad de Cruz Aike. Varios “cazarrecompensas” habrían señalado el lugar donde estaría enterrado el dinero.

Efectivos de Gendarmería realizaban ayer a la tarde, por orden de la Justicia, excavaciones en una estancia del empresario Lázaro Báez en la provincia de Santa Cruz en búsqueda de dinero oculto.

El operativo se desarrollaba en la localidad de Cruz Aike y fue ordenado por el juez federal Claudio Bonadio en el marco de la causa que investiga el presunto pago de coimas en la obra pública durante los gobiernos del kirchnerismo, conocida como “cuadernos de la corrupción”.
Bonadio tomó la decisión de ordenar el procedimiento a partir de un llamado al número telefónico que habilitó el Ministerio de Seguridad para recibir denuncias sobre posibles ubicaciones del dinero del caso judicial que afecta a la ex presidenta Cristina Kirchner.

El objetivo, según trascendió, es encontrar enterrado un container con dinero, de acuerdo con la denuncia que recibió la cartera de Seguridad que encabeza la ministra Patricia Bullrich.
La excavación se lleva a cabo en una estancia ubicada en la localidad de Cruz Aike, a 60 kilómetros de la ciudad El Calafate, que pertenece a Báez y que ya había sido allanada en el marco de la causa conocida como “Ruta del dinero K”.

Del operativo participan unas 20 personas entre efectivos de Gendarmería y funcionarios de Vialidad Nacional y se emplean una retroexcavadora y un camión cisterna.

Con tecnología

El operativo incluye la movilización de la maquinaria necesaria para intentar hallar lo que estaría enterrado que, según la declaración de tres personas que se presentaron como “cazarrecompensas”, estaría escondido a profundidad en el lugar.

Agentes de la Gendarmería Nacional acompañados por funcionarios del Ministerio de Seguridad están a cargo del operativo. Entre los dispositivos tecnológicos que se trasladaron hasta la estancia Cruz Aike, hay georradares -conocidos como GPR- que le permitirán a la Gendarmería localizar objetos enterrados a profundidad.

Días atrás, los “cazarrecompensas” se presentaron ante el Ministerio de Seguridad y pidieron la retribución del 10% que el gobierno nacional ofreció a quienes ayudaran a encontrar bienes provenientes de la corrupción. Los tres indicaron el mismo lugar con apenas unos metros de diferencia.

Las personas cuya identidad se desconoce -pero que declararon en busca de la recompensa- aseguraron haber contribuido a la construcción de un pozo donde se enterró el contenedor con dinero en una de las muchas estancias que, desde que se transformó en un próspero empresario de la construcción, compró Lázaro Báez en la provincia de Santa Cruz.
Báez adquirió esa estancia en 2007 y la transformó en una residencia de lujo: el antiguo casco, con casas viejas con techo de chapa sin luz ni gas ni comodidades en general, se fue transformando hasta tomar la fisonomía actual, que incluye una mansión con cocheras subterráneas.

Se trata de la única estancia de Báez que se ve desde la ruta y está formada por un complejo de 10 construcciones, que incluyen una casa principal, una casa de huéspedes y varios galpones.

Cartas del “mercado negro”

El director del Archivo General de la Nación, Emilio Perina, señaló que “todo indica” que los documentos del general José de San Martín y el expresidente Hipólito Yrigoyen encontrados en una casa de la exmandataria Cristina Kirchner “provienen del mercado negro”.
Perina se refirió así a una carta de 1835 de San Martín y un documento escrito por Yrigoyen que fueron incautados de la casa de la expresidenta en la ciudad de El Calafate durante uno de los allanamientos ordenados por el juez federal Claudio Bonadio, quien los entregó al Archivo General de la Nación.

Muñoz “engañaba” a Néstor Kirchner y le robaba plata

La versión de que Néstor Kirchner había pedido valijas en las que entraran un millón de dólares había circulado por los tribunales de Comodoro Py.

Pero Ernesto Clarens, el financista K, confirmó a la Justicia algo más inverosímil: que el secretario privado Daniel Muñoz “engañó” al expresidente e hizo confeccionar valijas en las que solo entraran 800 mil dólares para quedarse con la diferencia.
Clarens declaró esta semana durante más de ocho horas ante el fiscal Carlos Stornelli por tercera vez. Era su último intento para que el juez Claudio Bonadio en la causa que investiga una estructura de recaudación de sobornos, lo acepte como “arrepentido”.
En esta extensa indagatoria reiteró algo que ya había planteado la primera vez: su vínculo personal con Daniel Muñoz.

En el primer acuerdo de colaboración que firmó con la fiscalía que no logró homologarse, Clarens contó que con Muñoz habían conseguido valijas “donde se podían guardar sólo 800.000 dólares”, en contraposición al millón de dólares que “Néstor Kirchner había pedido que entrara en cada valija”. Es decir: se quedaban con 200.000 dólares. El juez Bonadio tiene ahora un año para corroborar estos y otros datos que dio Clarens en su confesión.
El ex presidente quería valijas en las que entrara un millón de dólares para evitar tener que contar el dinero.

La diferencia de dinero, era un negocio paralelo, que el financista realizaba con el entonces secretario privado del ex presidente. Parte de ese dinero, se sospecha, era expatriado y otra parte la movían físicamente hacia Uruguay.

El financista vinculado a Néstor Kirchner, realizó 91 viajes breves a Uruguay en barcos privados. Llamativamente, eligió trasladarse en embarcaciones a pesar de tener una compañía de taxis aéreos.

Uruguay, según la Justicia, es uno de los pasos más utilizados para sacar fondos negros al exterior.
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