El catalán fue uno de los tantos entrenadores que sonó para reemplazar a Jorge Sampaoli.

Desde la AFA juran que lo llamaron para saber sus pretensiones para dirigir la Selección argentina y que se espantaron al escuchar la cifra que pedía. Sin embargo, el propio Pep Guardiola negó esta versión. “Nadie se comunicó conmigo ni con mi entorno. Estoy dolido con Tapia por haber hablado de mi sueldo”, apuntó hace un tiempo.

Más de un hincha se ilusione con la posibilidad de ver al creador del mejor Barcelona de la historia con el buzo de la Albicelestes. ¿Es un sueño imposible? En un corto plazo sí, pero de acá a un futuro…

El actual DT del Manchester City reconoció que le gustaría dirigir algún conjunto nacional. “Si se da la oportunidad y me quieren, voy a entrenar una selección. Quiero hacerlo. Hay que probarlo. Siempre he tenido ese punto de curiosidad”, sostuvo en una entrevista realizada por Jorge Valdano.

“Cuando estaba en el Barça, me quería ir con 28 años. Luego me fui con 30 a otro país, el poder estar en otro sitio y verlo. Si no, todo es lo mismo. No en lo funcional, porque el fútbol y el deporte son una cosa muy creativa, pero sí que hay que probarte en otras lenguas, ver y compararlo con lo que has hecho”, continuó Guardiola en diálogo con Movistar TV.

Por su parte, Pep reveló dónde le gustaría terminar su carrera. “Yo quería entrenar. Y lo que quería entrenar era el fútbol base del Barcelona. Siempre he pensado en meterme delante de 18 niños. Yo acabaré otra vez donde empecé. Mis últimos pasos serán, ojalá, en la cantera del Barça”.

Finalmente habló de su personalidad y lo que esto despierta. “Hay gente que me quiere mucho y gente que no me quiere nada. Yo siempre he intentado ser prudente. Igual la forma de expresarme, la forma de moverme en el banquillo, cuando me preguntan respondo de lo que sea. Si fuera más aséptico…”, reflexionó.

“Morirá mi carrera de entrenador nunca estando en posiciones intermedias. Me querrá mucha gente y me defenderá cuando no tenga defensa y gente me va a matar o me va a ser mucho más crítica cuando podrían ser más tolerantes. Pero esto dura lo que dura, pasas los cinco minutos malos y luego tiras para adelante”, cerró.