Es la Tarjeta Única de Ciudadanía, donde les acreditan 273 pesos mensuales para comprar alimentos. La demanda viene en auge.

 

El proyecto para la declaración de la emergencia social en la ciudad puso otra vez sobre la mesa la crítica situación que atraviesan los sectores más vulnerables de la sociedad. De acuerdo a datos del municipio, sólo en el último año unas 4 mil nuevas familias tramitaron la Tarjeta Única de Ciudadanía (TUC), una ayuda de apenas 273 pesos mensuales para comprar alimentos. Unas 300 familias por mes que buscan en ese beneficio sumar un plato de comida a la mesa.

El número es apenas uno de los tantos que ilustra la realidad que imprimió la crisis de la economía en los hogares más vulnerables que vieron al mismo tiempo disminuir sus ingresos y crecer el precio de los alimentos que integran la canasta básica.

Otros alertas ya se habían encendido en los comedores escolares y en las copa de leche que las organizaciones sociales sostienen en barrios populares que reciben cada vez más comensales, y en el crecimiento de las carpetas médicas en los centros de salud.

“En el último mes, después de la última crecida del dólar, la situación de vulnerabilidad en los barrios es palpable. El déficit estructural de trabajo formal y vivienda se vio drásticamente agravado por la recesión. Hay gente que jamás se acercaba a demandar asistencia social y actualmente reclama un caja de comida”, ilustran los funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio que conviven a diario con estas demandas.

Según los datos de esa dependencia, en el último año unas 4 mil familias se sumaron al programa provincial de seguridad alimentaria y obtuvieron la tarjeta de ciudadanía.

El beneficio está destinado a grupos familiares cuyos ingresos no superen el salario mínimo vital y móvil y no alcanzan a cubrir sus necesidades de subsistencia. En Rosario hay 60.669 familias que acceden a la tarjeta de débito que permite comprar alimentos por 273 pesos mensuales, un monto que no se actualiza desde hace dos años, y los efectos de la inflación ya dejaron más que escaso.

Pero no es el único que advierte sobre la profundización de la crisis en los barrios más vulnerables. La inscripción a los cursos de capacitación laboral que ofrece el municipio se multiplicó por tres; se duplicaron los pedidos de subsidios asistenciales que se reciben en el Servicio de Atención Ciudadana para atender situaciones puntuales de personas en situación de calle o mujeres víctimas de violencia, y también este año se incrementó la cantidad de jóvenes que participan del programa Nueva Oportunidad.

De emergencia

En medio de esta realidad, el Concejo discutirá hoy la declaración de la emergencia social. Una iniciativa del concejal justicialista Eduardo Toniolli consensuada con parte de la oposición, el socialismo y las organizaciones sociales que ayer se preparaban para participar de la sesión del Concejo de esta tarde.

El proyecto fue presentado hace dos años y en las últimas semanas avanzó en el debate de las comisiones, donde sufrió modificaciones. De acuerdo al proyecto que llega hoy al recinto, la declaración de emergencia será por dos años y se argumenta en la necesidad de “morigerar el impacto de la situación económica nacional en los sectores sociales más excluidos, y de velar por las necesidades básicas de niños, niñas y adolescentes”.

La iniciativa encomienda al Ejecutivo que genere espacios y dispositivos de articulación con los gobiernos nacional y provincial en materia alimentaria, económica y sanitaria.

También se plantea gestionar con Nación el refuerzo de partidas alimentarias en comedores y merenderos para atender las demandas de la población local; refuerzo en partidas de leche en centros de salud y pedir a la provincia el aumento al monto asignado para la Tarjeta Única de Ciudadanía, y su actualización automática.