Macri empatará a Cristina en paros generales recibidos por parte de la CGT arterial. La CGT arterial, conformada por Camioneros y Tranviarios automotor son quienes resisten el by pass que se pueden generar en otros ámbitos laborales.

Se bajan los choferes de camiones y colectivos y se terminó la historieta. Es paro general. Algo de eso sabe el más publicitado de los sindicalistas ricos, Jimmy Hoffa, el líder de camioneros de los EEUU quien desapareció en 1975.

Derecho a Huelga

Desde el regreso de la democracia, hubo más de 40 paros generales en la Argentina. La mayoría de ellos se produjeron de manera constante y repetitiva durante los dos gobiernos radicales y parece ser que se repite la historia en lo que Jorge Asís, provocativamente, denomina TGR cuando se refiere al gobierno de Cambiemos (Tercer Gobierno Radical). Raúl Alfonsín va adelante en el tanteador con 13 paros nacionales sufridos, quien llegó, casi, a seis años de gestión.

El que venía pidiendo pista en el top ten histórico, era de la Rúa, con casi un paro general cada tres meses, tres veces más del promedio.

 

La primera huelga 

En 1896 la huelga protagonizada por los ferroviarios (que paralizaron los talleres de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Campana, Junín) se mantuvo durante 120 días, y el gobierno nacional puso a disposición de la empresa ferroviaria, tanto policías, como bomberos y soldados.

El avance organizativo de la clase obrera a nivel nacional quedó plasmado en 1901 al conformarse la Federación Obrera Argentina, que se declaró independiente y autónoma. Entre sus dirigentes se encontraban socialistas y anarquistas. Las diferencias entre ambos sectores se manifestaron en el Segundo Congreso, cuando se retiraron los socialistas, que constituyeron la UGT, mientras los anarquistas organizaron la FORA.

Por aquellos años se multiplicaron los conflictos tanto en Capital Federal, como en Rosario, y en otras ciudades del área pampeana. No eran, aquellas semanas, precisamente de paro dominguero, la calle se prendía fuego y la represión era tan intensa como lo eran los obreros que enfrentaban a la “milicada”.

El clima entre el gobierno y la clase obrera era cada vez más tenso. El gobierno declaraba el estado de sitio, clausuraba los locales sindicales y detenía a los dirigentes obreros.

 

Tan distintos

El primer paso de la organización obrera tuvo, como mayor inconveniente para su democracia interna, que los trabajadores hablaban distintos idiomas. Los volantes de propaganda estaban escritos en varios idiomas. En la conocida empresa Forestal, una de las mayores multinacionales del momento en la Argentina, el guaraní era uno de los idiomas necesarios para llegarles a los obreros que se dedicaban a las labores más duras en el monte. Hoy las cosas son distintas, si bien todos los trabajadores entienden el mismo idioma, no todos pueden pronunciarse a la hora de decidir y, mucho menos, ser escuchados.

Así era

LA FOA decretó para el 2 de noviembre de 1902 la primera huelga general de la historia argentina.

Los socialistas se opusieron a la medida por considerar que la huelga general era un acto desmesurado y que bloqueaba cualquier posible negociación. Esto provocó la fractura de la central sindical.

La FOA continuó en manos anarquistas y los socialistas fundaron la UGT (Unión General de Trabajadores). La primera de estas agrupaciones representó a 66 sindicatos con 33.895 afiliados y la segunda a 43 gremios con 7.400 afiliados.

Pese a todo, el acatamiento a la medida fue muy amplia, los puertos y numerosos establecimientos fabriles quedaron paralizados.

La huelga se conformó en un éxito inédito para la historia del país, tomando proporciones masivas que sorprendieron al mismo gobierno, dada la presencia de veinte mil obreros en paro y en las calles.

 

Como el MTA, nació el Frente Sindical

En los últimos años del gobierno de Menem, tomó fuerza el Movimiento de los Trabajadores, liderados por Moyano y Palacios (UTA). Ésta, que era la CGT arterial, “que te para hasta el corazón”, fue la impronta que imprimió Moyano a la organización sindical, fuerte a la hora de confrontar y decidido a la hora de negociar. Moyano no era de los dirigentes que arreglaba por “la moneda” sino por el poder. Cómo ahora, sólo que, en este momento, lo hace para no perderlo más que para ganarlo. Así fue absorbiendo, en camioneros, a la mayoría de los trabajadores que circundaban la logística del transporte.

Se hizo de empresas y hasta llegó, hoy, a tener injerencia directa en el nuevo opio de los pueblos, el futbol.

El reeditado MTA, se llama Frente Sindical, encabezados por Hugo y Pablo Moyano, son los que encabezan el paro del 25 de setiembre y preparan una marcha a la Basílica de Luján el 20 de octubre.

“Nos quieren quebrar el espíritu y, por eso, vamos a ir a Luján. Vamos a ir a pedir por los chicos que tienen hambre, por el trabajo y por nuestros ancianos”, sostuvo el líder del SMATA, Ricardo Pignanelli.

Los demás representantes del Frente Sindical son Sergio Palazzo (Bancarios), Pablo Biró (Pilotos) y Omar Plaini, entre otros.

El Frente Sindical emitió un documento con duras críticas al gobierno del presidente Mauricio Macri y en los discursos también hubo fuertes cuestionamientos a los sectores más moderados de la CGT desde una épica, difícil de creer, pero igualmente dicha: “Aunque me amenacen a mí o a Pablo (Moyano). Ya lo dijo Pablo: ‘Sería un honor que un gobierno gorila como éste me lleve preso’. Y ésta es la verdad”, dijo el titular real de OCA en su discurso en el acto del Frente Sindical, que agrupa a gremios que se alejaron de la conducción de la CGT, como Camioneros, a las CTA y a organizaciones sociales.