El joven murió tras enfrentarse con un policía al que quiso robarle la moto junto a tres cómplices.

Tiros al aire, gritos y aplausos. La situación, si bien parecía una escena de una película del lejano oeste, era ni más ni menos que un velorio de Tucumán. Para despedir a un delincuente abatido por la policía en Tucumán, sus familiares y amigos hicieron disparos de escopeta en plena calle.

Ulises Gabriel Herrera murió de un disparo en la cabeza después de que intentó robarle la motocicleta a un policía Federal.

El funeral “tumbero” fue durante la tarde del domingo en la zona del barrio de San Cayetano. Dos días antes, Herrera había atacado, junto a otros tres cómplices, al cabo José Albornoz en la calle Thomas Edison al 100. El agente estaba hablando con un amigo cuando fue sorprendido por el grupo de delincuentes armados, que quisieron robarle la moto.

En ese momento, el agente se identificó y les dio la orden de alto. Eso fue suficiente para que se produjera un fuerte tiroteo. De acuerdo a la información oficial, Albornoz hirió de un disparo en la nuca a Herrera. Tras el enfrentamiento, el oficial hizo la denuncia y cuando llegaron los primeros policías contó lo que había sucedido, y entregó su arma.

Según el diario La Gaceta, el adolescente estuvo detenido durante varios meses en el Instituto Roca, acusado de homicidio. La fiscal a cargo de la investigación de su muerte, Adriana Reinoso Cuello, decidió dejar en libertad al agente Federal al entender que actuó acorde a la ley.