Los familiares de las víctimas pidieron 10 años de prisión para el exministro, que seguirá la lectura del fallo por videoconferencia desde Marcos Paz.

Este miércoles se conoce el veredicto en el juicio a Julio De Vido por su responsabilidad en la tragedia de Once, que dejó 51 muertos y cerca de 700 heridos en 2012. Los familiares de las víctimas enfurecieron con la decisión del tribunal que permitió que el exfuncionario pueda seguir la lectura por videoconferencia.

En este proceso, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 4 también juzga al exdirector de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos (Uniren) Gustavo Simeonoff. De Vido no estará presente en la definición del juicio en su contra, dado que recibió autorización para seguirla en vivo pero desde el penal de Marcos Paz, donde se encuentra detenido por la causa de Río Turbio.

Antes de la lectura, los magistrados darán a los acusados el derecho de decir sus últimas palabras ante el tribunal que los juzga por defraudación contra la administración pública en el descarrilamiento del tren, agravado por resultar personas fallecidas y lesionadas.

María Luján Rey evidenció su indignación cuando se confirmó que el exministro no estará cara a cara con los familiares de las víctimas. “Esperábamos que como cualquier procesado estuviera presente al momento de escuchar su condena. Difícil entender que no todos somos iguales ante la ley”, publicó la mamá de Lucas Menghini.

“Otra demostración más de las diferencias entre los delincuentes comunes y los poderosos. Confiamos en que mañana la impunidad no se ría de las muertes de la Tragedia de Once”, agregó.

De Vido afronta en este juicio un pedido de pena de 9 años de cárcel por parte del fiscal Juan García Elorrio y de 10 años de prisión formulado por las querellas de los familiares de las víctimas y la Oficina Anticorrupción (OA).

La investigación penal contra ambos exfuncionarios había sido ordenada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2, al dictar sentencia en diciembre de 2015 en el primer juicio por la tragedia. En aquella oportunidad fueron condenados los exsecretarios de Transporte Ricardo Jaime (2003-2008) y a Juan Pablo Schiavi (2008-2012) a 6 y 8 años de cárcel, respectivamente.

El fallo determinó, además, penas de prisión para varios directivos de Trenes de Buenos Aires (TBA) -que tenía la concesión de la línea- y el maquinista que conducía el tren, Marcos Córdoba. Durante el actual proceso, la defensa de De Vido responsabilizó por el accidente a Córdoba, mientras que la Fiscalía y las querellas sostuvieron que el “estrago” fue provocado por la falta de inversión y control del Estado durante la gestión del ministro kirchnerista.

“No puedo aceptar ni por un segundo que yo pueda tener responsabilidad penal en relación con este dolor frente al que me inclino”, aseguró De Vido al declarar en julio pasado ante el tribunal oral.

En mayo de este año, la Cámara de Casación, un tribunal de alzada, confirmó la sentencia del primer juicio, aunque modificó las penas: 8 años de prisión para Jaime -ya preso por otras causas-; 5 años y medio para Schiavi; 7 años para el empresario Claudio Cirigliano, de TBA; y 3 años y tres meses para Córdoba. Mientras que el viernes último el Tribunal Oral 2 ordenó la detención, a petición del fiscal federal Juan García Elorrio, de Shiavi, Claudio Cirigliano y el maquinista del tren.

La defensa de De Vido

Su abogado, Maximiliano Rusconi, manifestó: “Creemos con certeza absoluta, y vamos a demostrar que el motorman (Marcos Antonio Córdoba) que conducía la formación nunca aplicó, de ningún modo, el freno. Y así, al formación impactó a una velocidad de aproximadamente 26 km/h”.

En septiembre de este año, el abogado se preguntó: “¿Estamos seguros de que en estos juicios uno encuentra el culpable, o encuentra el chivo expiatorio?”. En rigor, Rusconi aseguró que en el proceso se encontrará “cierta demagogia vengativa”.

El abogado manifestó que De Vido “debe ser absuelto” y que nunca debió “haber sido sometido” al juicio oral. “La imputación jurídicamente era imposible, reflejaba algo que no era ni podía ser delito. Frente a la pasividad de los acusadores, ha quedado claro que nuestro defendido no ha participado dolosamente de una administración fraudulenta dirigida a que un tren a la deriva no frene, generando una tragedia de la que nunca terminaremos de lamentarnos”, afirmó Rusconi.

Por otra parte, el letrado manifestó que su labor busca “defender el estado de derecho” y catalogó de “sentencia injusta” a la posible condena para el exfuncionario.

A la hora de referirse al rol del maquinista, uno de los peritos del exministro brindó una explicación técnica para argumentar el por qué de su acusación: “Las desaceleraciones que van desde 0,010 a 0,020 son de pérdida de velocidad por resistencia contra la inercia, las que superan esos números son frenadas, es decir, que alguien aplicó freno de servicio. Si ponemos la velocidad final (7,198), le restamos la inicial (7,30) y lo dividimos por el tiempo me da 0,091 (ms2). El maquinista entonces evidentemente no frenó”.