Se trata de un programa de tratamiento y rehabilitación creado en Estados Unidos en 1992, destinado no sólo para los internos sino también a los guardiacárceles. Su objetivo es evitar situaciones de conflicto propio de quienes viven en situación de encierro. La primera capacitación con internos mendocinos fue de cuatro días.

Internos alojados en el sector de Admisión del Complejo Penitenciario Almafuerte, participaron durante cuatro días de una capacitación que consiste en incorporar buenas prácticas para evitar situaciones de conflicto que pueden generarse en contextos de encierro.

Prison SMART es un programa de tratamiento y rehabilitación, no sólo para internos, sino también para el personal de vigilancia y seguridad que trabaja en las cárceles.

Si bien desde hace un año y medio comenzaron a trabajar en la incorporación de técnicas de meditación y respiración, en este caso participaron por primera vez un curso avanzado de silencio, dictado por Ismael Mastrini, coordinador de América Latina del programa.

Autoridades de Prison SMART explicaron que “esta práctica de respiración única y sus ritmos son utilizados para eliminar el estrés, beneficiar las funciones orgánicas del cuerpo para transformar las emociones y promover una mente calma”.

Reconocido a nivel internacional, este programa fue incorporado en la provincia porque “provee soluciones innovadoras y efectivas para romper con los ciclos de violencia en la sociedad y reduce los índices de criminalidad que se generan en contextos de encierro”.

Prison SMART es la adaptación del curso básico del Arte de Vivir al sistema penitenciario que se lanzó en 1992 en los Estados Unidos, y fue el primero de esta naturaleza para prisiones de máxima seguridad.

Actualmente asiste a más de 10.000 internos por año en prisiones de 32 países.

Beneficios:

• Reducción de la violencia en las cárceles.
• Aumento de la autoestima y sentido de la toma de responsabilidad.
• Eliminación del deseo de venganza.
• Toma de conciencia de patrones y hábitos insalubres.
• Toma de responsabilidad por sus acciones.
• Mayor autocontrol y cambios positivos en sus comportamientos.
• Disminución de comportamientos violentos en el penal.
• Disminución de dependencia a las drogas.