Deberán superar el polígrafo los integrantes de la Policía Federal, PSA, Gendarmería y Prefectura que quieran integrar grupos especiales. Cómo es la polémica prueba.

Cinco mil integrantes de la Policía Federal, PSA, Gendarmería y Prefectura que quieran integrar grupos especiales deberán pasar por un detector de mentiras.

¿Se puede detectar científicamente cuando una persona miente? La pregunta le ha dado rating a más de una serie de televisión pero, a la hora de ser precisos, lo cierto es que el tema genera polémica.

Para quienes creen que la respuesta es “sí”, el polígrafo- vulgarmente conocido como “detector de mentiras”- es un método útil que ofrece un resultado creíble.

Empresas que quieren atrapar a algún empleado infiel o hacer una selección para un puesto sensible, organismos de inteligencia en busca de espías, sospechas de “cuernos” en el matrimonio. Todos integran la lista de sujetos que suelen recurrir a la prueba del polígrafo.

Desde hace unos meses, el Ministerio de Seguridad de la Nación se sumó oficialmente a esa lista. A través de la resolución 540/2018, Patricia Bullrich creó la Unidad de Pruebas de Polígrafo que depende de la Dirección de Prevención de la Corrupción y Ejecución de Pruebas de Integridad.

“En junio comenzamos con las capacitaciones y ya se compraron cuatro polígrafos. Esta será una prueba voluntaria a la que solo deberán someterse los agentes federales que quieran integrar grupos especiales, como lo que luchan contra el narcotráfico, por ejemplo”, explica a Clarín Daniel Arabia, jefe de la Dirección, quien presentó el polígrafo en el IV Seminario de Policía Científica/Conicet.

Arabia es un convencido de la utilidad del “detector de mentiras” para hacer una selección de personal, aunque siempre acompañado de controles toxicológicos y el análisis de las declaraciones patrimoniales de los aspirantes.

Su cálculo es que en los próximos meses unos 5000 agentes, entre miembros de la Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Gendarmería y la Prefectura, pasarán por el polígrafo.

Aunque muchos científicos sostienen que no se ha comprobado la efectividad del polígrafo, desde el Ministerio afirman que “hay ocho técnicas de interrogación validadas internacionalmente que dan un piso de entre el 85 y el 93% de certeza a los resultados de la prueba”, asegura Arabia.

El examen que se usará en las salas poligráficas del Ministerio se llama “de relato libre” y consiste en dejar hablar al examinado a partir de una pregunta disparadora que puede no tener que ver con el objetivo laboral del entrevistado. Como la máquina no hace todo sola, se mandó a capacitar a 11 poligrafistas que -por protocolo- no pueden realizar más de 3 o 4 pruebas por día.

Con la técnica de “relato libre”, la entrevista dura un mínimo de una hora y un máximo de tres. Pero hay un detalle: de todo ese tiempo, la persona solo está conectada al polígrafo unos 15 minutos.

“Es fundamental que la persona esté tranquila y que entienda que la prueba es voluntaria y nada de lo que conteste será incriminatorio”, agrega Arabia, quien recalca una y otra vez lo de “voluntario”, sabiendo que cualquier mención a un interrogatorio dirigido por el Estado trae los peores recuerdos.

Polígrafo sí o no

Algo en lo que coinciden los defensores y detractores del polígrafo es en que éste no detecta la mentira, sino que muestra alteraciones en el organismo que podrían indicar que la persona no está diciendo la verdad. Por ejemplo, cuando alguien miente tiene pequeñas apneas, se le corta la respiración por un minisegundo.

Con mayor o menor suerte, el sistema fue utilizado por la CIA estadounidense o el Mossad israelí, y es algo tan conocido en otros países que en Internet hay páginas dedicadas a aconsejar sobre cómo pasar el detector de mentiras sin ser atrapado.

Siempre polémico, el polígrafo tiene su uso más habitual en el ámbito privado. En Argentina, por ejemplo, una consultora de origen colombiano empezó a ofrecer el servicio hace unos dos años.

“Realizamos exámenes de poligrafía según sus necesidades: robo, infidelidad, alteración de documentos, fugas de información, confiabilidad personal. Antes de tomar una decisión el polígrafo, lo puede orientar”, ofrece esta consultora que cobra entre 100 y 150 dólares la entrevista. Todo indica que la confianza también tiene un precio.