Los representantes de los clubes de Primera emitieron un duro comunicado.  La final de la Copa Libertadores generó infinitas repercusiones y consecuencias impensadas. En medio de ese torbellino, uno de los grandes afectados fue el torneo local, que debió alterar su calendario y suspender muchos encuentros debido a las postergaciones de los Boca-River.

Con este disparador, la Superliga emitió un comunicado a través del que manifiesta su repudio contra el proceder de la Conmebol.

“Los permanentes cambios de fecha decididos en forma unilateral por la Confederación Sudamericana de Fútbol, sin consultarlos con los clubes participantes de la instancia final del torneo continental ni con la Superliga, han provocado un enorme daño a la competencia interna de nuestro fútbol”, apunta el comunicado.

Allí también aclara que el torneo local dispuso sus fechas después de que la Conmebol emitiera las de las competencias internacionales, y que adaptó el fixture de la Superliga para que no se superpusiera con la participación de los equipos argentinos en las copas Libertadores y Sudamericana.

En este sentido, remarca que las finales de la Copa Libertadores estaban pactadas desde septiembre de 2017 y aprobadas por Conmebol para disputarse los miércoles 7 y 28 de noviembre.

“Sobre ellas se edificó una programación de la competencia local. Pero una vez que estuvieron clasificados para la final de la Copa Libertadores dos representantes de la Superliga Argentina de Fútbol, la Confederación Sudamericana inició una serie de cambios inconsultos con todas las partes interesadas, afectando sobremanera las fechas y horarios del torneo local”, subrayan.

Y agrega: “Toda esta desprolijidad en el tratamiento de fechas en 45 días provocó una invasión permanente al calendario local, que obligó a que se reprogramaran 5 jornadas que estaban organizadas desde hacía tiempo. Los efectos nocivos perjudicaron a los sponsors de la Superliga, a la planificación de sus clubes, a las programaciones y actividades proyectadas por los profesionales de las instituciones, a los entrenadores, jugadores, simpatizantes y, especialmente, a los Organismos de Seguridad pertinentes que deben dar las garantías absolutas para que se desarrollen con normalidad los partidos oficiales. Todos estos sectores se vieron profundamente afectados e impactados por la invasión a nuestro calendario”.