Rosario: se reunieron para juntar firmas contra la intención de abrir más locales de esparcimiento. Dijeron que la zona está en “emergencia”.

 

Vecinos de Pichincha comenzaron ayer a juntar firmas para pedir a que se declare al barrio en emergencia y se suspenda la habilitación de bares, restaurantes, salones de fiesta y otros locales de esparcimiento. La medida, afirmaron, busca garantizar “la convivencia, seguridad y bienestar de los ciudadanos” frente al crecimiento de la oferta de diversión nocturna en la zona. Según denunciaron, en sólo seis manzanas hay 60 bares y ya preparan su apertura algunos más.

La recolección de firmas comenzó ayer por la tarde, en la esquina de Jujuy y Oroño. El descontento de los vecinos ya se había manifestado el lunes pasado durante la reunión de la comisión de Gobierno del Concejo Municipal donde se discuten los detalles de la nueva ordenanza de nocturnidad, que llegaría al recinto el próximo jueves.

“Pichincha es un barrio turístico, con una gran oferta comercial. No estamos en desacuerdo con esa actividad, pero pretendemos que se respete nuestro derecho a descansar”, señaló Willi Kramp, uno de los vecinos del barrio.

En el escrito que se puso a disposición de los vecinos para firmar, se describía “el lado B” de uno de los barrios más poblado de bares, cervecerías y boliches. Según indicaba el texto, “la proliferación descontrolada” de locales nocturnos provoca contaminación sonora, ya sea por el excesivo nivel de ruidos que se producen dentro de esos espacios, como por la circulación de vehículos en la zona.

Pero, además, señalaba: “Las puertas de nuestros domicilios son los baños públicos nocturnos, nuestras casas un tambor de resonancia de la música a volúmenes insoportables y nuestras veredas los patios delanteros de un sinfín de personas desbordadas por efecto de alcohol y drogas”.

Y advertía que los llamados “permanentes” de los vecinos a la Guardia Urbana Municipal (GUM) y al 911 “no son respondidos y en los escasos casos en que asisten a los lugares en conflicto, el discurso es homogéneo y tragicómico: “Nada podemos hacer, tienen los permisos habilitantes”, obviando el motivo de la denuncia”.

Un mapa

De acuerdo a un relevamiento realizado por los vecinos del barrio, en Pichincha existen 60 bares en apenas seis manzanas. Sólo en la cuadra de Jujuy, entre Oroño y Alvear, una docena de locales abre sus persianas “hasta la madrugada durante toda la semana”.

A esto se suma, añadió Kramp, “la modalidad que tienen algunos locales de organizar fiestas en plena calle, con mesas, expendio de bebidas y música en vivo”.

La semana pasada una cervecería festejó su cumpleaños en Riccheri y Güemes, otros locales ya lo habían hecho antes. “A Riccheri la cortan cada dos por tres, ponen música a todo lo que da, se venden choripanes y hamburguesas e incluso se hicieron desfiles en topless”, recordó el vecino.

Abrir el debate

Los rosarinos que ayer se acercaron a firmar el escrito pidieron ser escuchados en el debate de la nueva ordenanza sobre nocturnidad, particularmente en lo concerniente a la habilitación de pistas de baile en bares y restaurantes, y a la conformación del registro de oposición de los vecinos.

Para eso solicitaron una reunión con funcionarios de la intendencia y pidieron que se considere al barrio en “emergencia frente a la imposibilidad manifiesta de controlar, normar y hacer cumplir las tareas básicas del municipio con respecto a la convivencia, seguridad y bienestar de los ciudadanos”.

Además, reclamaron suspender nuevas habilitaciones de “bares, restaurantes y salas de fiesta” en la zona hasta tanto “se ordene la actividad de los locales que funcionan en el barrio”.

“Las puertas de nuestros domicilios son los baños públicos nocturnos y nuestras veredas, patios de gente alcoholizada”.