Se trata del diplomático chileno en la provincia, Frank Sinclair Manley, quien es investigado junto a su par en Dublín, Gustavo Cantuarias.

El cónsul de Chile en la ciudad de Córdoba, Frank Sinclair Manley, y el de Dublín (Irlanda), Gustavo Cantuarias, fueron separados de sus cargos debido a su vinculación en un supuesto tráfico de migrantes, informó este lunes la Cancillería chilena.

Sinclair y Cantuarias son investigados por la fiscalía de Santiago por el ingreso ilegal de migrantes a Chile entre 2015 y 2017, por lo cual se les presentarán cargos próximamente.

“Ambos cónsules están notificados y tienen como todo ciudadano la obligación de comparecer ante la audiencia de formalización del mes de enero. Si no aparecen, se puede pedir una orden de detención en su contra”, advirtió el Fiscal Metropolitano de Oriente del país trasandino, Manuel Guerra.

Según las investigaciones de la fiscalía, ambos diplomáticos habrían recibido cerca de 1,3 millones de dólares, tras cobrarle de manera irregular un monto de entre 6.500 y 7.000 dólares por ingresar a Chile a 200 migrantes de India y Nepal.

Los cónsules ofrecían “realizar determinados cursos que les facilitasen luego trabajar en el país”, según informó Guerra.

“La actividad se certificó falsamente. Se utilizaron nombres de entidades educativas que no habían dado su anuencia”, expresó el fiscal, que agregó que Cantuarias, antes de ser cónsul en Dublín, lo era en Nueva Delhi (capital de India) y también era concurrente en Nepal, “por lo que fue el que emitió estas certificaciones que permitieron obtener la visa para que personas vinieran a estudiar aunque no cumplieran con los requisitos”

“El señor Sinclair tenía hasta arrendados un par de hostales, en la cual estas personas se quedaban”, ejemplificó Guerra.

Una parte de estos migrantes seguiría en Chile, mientras que el resto utilizó al país trasandino “como un lugar de paso, para luego viajar con posterioridad a otros países, como Estados Unidos y Canadá”, siguió.

“Tenemos una política de puertas abiertas pero cumpliendo ciertos requisitos, y no a través de subterfugios y menos cuando son realizados por funcionarios públicos”, finalizó Guerra.

En los últimos cuatro años, más de un millón de extranjeros han protagonizado una migración sin precedentes a Chile, especialmente desde Haití y Venezuela, lo que llevó al gobierno del conservador Sebastián Piñera a tomar medidas como visas especiales y un programa de retorno para haitianos.