La cantidad de coreanos que comen carne de perro ha ido disminuyendo en los últimos años, mientras que el número de hogares que tienen perros como mascotas ha aumentado exponencialmenteEn Seúl, las estadísticas oficiales muestran que el número de restaurantes que sirven perro disminuyó en un 40% entre 2005 y 2014Ahora, uno de cada cuatro adultos de Corea del Sur tiene una mascota.


Durante años sufrió abusos por parte de su antiguo propietario antes de ser rescatado por un grupo defensor de los derechos de los animales en Corea del Sur. Después de vivir dos años más en un refugio, Tori se convirtió en el “primer perro” del país en junio de 2017.

Tori fue acogido por el recién elegido presidente Moon Jae-in. Adoptar un perro había sido una de las promesas de la campaña de Moon, con el objetivo de crear conciencia sobre los perros abandonados y los derechos de los animales.

El perro ahora disfruta de los cuidados jardines de la Casa Azul presidencial, donde se le han unido dos perros de caza coreanos, un regalo para Moon del líder norcoreano Kim Jong Un.

La historia de Tori es ejemplo de un cambio en las actitudes de la sociedad de Corea del Sur a medida que los perros pasan de ser la cena a compañeros queridos.

Una industria cambiante
Durante décadas, Corea del Sur ha sido criticada por su trato a los animales y por la costumbre del país de consumir carne de perro.

Grupos internacionales de defensa de los derechos de los animales han trabajado para rescatar perros de granjas en Corea del Sur y trasladarlos al extranjero, a países como EE.UU., Reino Unido y Canadá. Según Humane Society International (HSI), cerca de 1.600 perros han sido rescatados de 13 granjas en Corea del Sur desde 2015, año en que la organización comenzó la campaña.

La cantidad de coreanos que comen carne de perro ha ido disminuyendo en los últimos años, mientras que el número de hogares que tienen perros como mascotas ha aumentado exponencialmente.

En Seúl, las estadísticas oficiales muestran que el número de restaurantes que sirven carne de perro disminuyó en un 40% entre 2005 y 2014, debido principalmente a la reducción de la demanda. Se han propuesto dos proyectos de ley en la Asamblea Nacional para excluir a los perros de la categoría de ganado para que no puedan ser criados para el consumo de su carne, y para prohibir la alimentación de perros con desperdicios de alimentos, práctica común en las granjas caninas. Si estos proyectos de ley se aprueban, la industria de la carne de perro, que ya se está encogiendo, podría colapsar.

El mes pasado, las autoridades de Seongnam, una ciudad satélite de Seúl, cerraron Taepyeong, el matadero de perros más grande del país, donde cientos de miles de perros eran asesinados por electrocución antes de vender su carne, según HSI.

“Realmente se siente como un hito en la desaparición de la industria cárnica del perro en Corea del Sur y envía un claro mensaje de que esta es cada vez más desagradable ante la sociedad coreana”, dijo Nara Kim de HSI.

Kim es parte de un grupo de activistas que trabajan con granjeros caninos que desean alejarse de la industria y a los que se les brinda apoyo financiero.

“Hemos trabajado con 13 agricultores y todos vinieron a nosotros y nos pidieron ayuda porque admiten que esta industria se está muriendo”, dijo Kim.

Aumenta su popularidad
Según una encuesta de Gallup Corea en junio de 2018, alrededor del 70% de los surcoreanos dijeron que no comerían carne de perro en el futuro, comparado con el 44% de 2015.

Se puede atribuir la percepción cambiante de los surcoreanos respecto a los perros a múltiples factores, pero varios expertos hicieron hincapié en la necesidad de compañía en una sociedad atomizada y cada vez más competitiva.

“El aumento del número de hogares de solteros y el nivel relativamente alto de estrés experimentado por la interacción con personas en Corea del Sur podrían haber contribuido a este cambio”, dijo Suh Eun-kook, profesora de psicología de la Universidad Yonsei de Seúl.

“La gente juzga a las personas, pero los perros no juzgan a las personas, sino que los perros nos dan una satisfacción incondicional. Este amor incondicional por parte de los perros parece haber contribuido a la creciente popularidad de estos como mascotas”.

Ahora, uno de cada cuatro adultos de Corea del Sur tiene una mascota, y el propietario medio gasta alrededor de 90 dólares por mes en ellos, según una investigación de KB Financial Group.

A medida que ha aumentado la propiedad de mascotas, han proliferado las empresas que ofrecen bienes y servicios, como seguros, guarderías y tiendas de aseo.

Según NongHyup, la Federación Nacional de Cooperativas Agrícolas, la industria de las mascotas en Corea del Sur valía 1,14 mil millones de dólares en 2013, pero aumentó rápidamente a 3,4 mil millones de dólares en 2017. Se espera que llegue a 5,4 mil millones de dólares para 2020.

Consentidos
Actualmente, en las calles de Seúl, no es difícil ver perritos mimados vestidos a la última moda. Los grandes almacenes tienen comida ecológica para mascotas, camas para perros de algodón egipcio y cochecitos importados de Francia.

Cada mes, Ahn Da-som lleva a su pequeño poodle de color café, Angum, a un spa para perros ubicado en el muy de moda barrio de Cheongdam-dong, parte del distrito Gangnam de Seúl.

“Ella es como un miembro de mi familia, así que quiero que se vea muy bien todo el tiempo. Quiero que esté siempre limpia porque es como yo”, dijo Ahn.

El spa incluye un hotel guardería, una peluquería, una cafetería y un espacio para eventos que puede albergar fiestas de cumpleaños. Todo el edificio cuenta con un sistema de ventilación de última generación para mantener los interiores libres de la contaminación atmosférica generalizada de Seúl.

Angum va a un spa para perros en Seúl una vez al mes, pero otros perros acuden diariamente. Cuando CNN visitó el lugar, Angum tenía cita para un peinado de oso de peluche. Primero recibió un baño relajante antes de comenzar una sesión de aseo de tres horas con pausas regulares para mimar y desestresarse. La sesión cuesta alrededor de 100 dólares.

“Solía ser la generación más joven la que estaba interesada en tener perros como mascotas, pero ahora siente que no es solo para ellos”, dijo Ahn, de 29 años. “El cambio ha sido dramático”.

En la guardería de la planta baja, cuatro entrenadores cuidaban a dos docenas de perros en su mayoría pequeños. En una Seúl densamente poblada, donde la mayoría de la gente vive en apartamentos de gran altura, llevar a los perros al parque o cualquier otro lugar puede requerir una planificación previa o un viaje en coche. Las guarderías ofrecen un lugar para que los perros socialicen y hagan ejercicio todos los días.

“Me gusta más el spa … aquí mi perro recibe buenos masajes y juega con otros amigos cachorros”, dijo Lee Soo-ah, quien lleva su bichón frisé al centro cuatro veces a la semana.

Después de la sesión de baño y aseo personal, Angum parece otra. A continuación, posa para una foto llevando un lazo rojo, sentada en una alfombra peluda blanca frente a una pared decorada con motivos navideños.

Si bien no todos los perros reciben un trato tan lujoso, la transformación de su estatus en Corea del Sur parece evidente. Mientras que algunos criadores de perros se aferran al oficio como parte de la tradición culinaria del país, hoy es mucho más probable que un perro aparezca en el álbum de fotos de una familia que en el comedor.