Entre las novedades, destaca el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Ibrahim al Asaf, que fue arrestado durante la purga de 2017.

Con el eco aún presente del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, el rey Salman ha ordenado este jueves una amplia remodelación del Gobierno. Entre las novedades, destaca el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Ibrahim al Asaf, uno de los altos cargos que fue arrestado en la purga anti corrupción urdida por el príncipe heredero Mohamed bin Salman hace un año.Al Asaf, que reemplaza en el cargo a Adel al Jubeir, ocupó en el pasado la cartera de Finanzas y se sentó en el consejo de administración del gigante petrolero estatal Aramco, cuya planeada privatización parcial ha sido aplazada en varias ocasiones.

El flamante jefe de la diplomacia saudí conoce el rigor impuesto por Bin Salman. Fue uno de las decenas de damnificados de la presunta campaña anti corrupción que en noviembre de 2017 fue arrestado y confinado en el hotel Ritz-Carlton de Riad. Sin embargo, la investigación abierta por la fiscalía no encontró prueba alguna de malversación y Al Asaf fue liberado.La mayoría de sus compañeros -ex altos cargos, príncipes y magnates- pasó semanas recluido en el establecimiento antes de llegar a acuerdos con las autoridades y renunciar a parte de sus fortunas. Para algunos críticos, la purga sirvió a Bin Salman, de 33 años, para cementar su poder y eliminar a sus potenciales rivales.

El recambio al frente del Gabinete también alcanza carteras clave de la seguridad nacional en plena reforma de los servicios secretos tras el crimen de Khashoggi, que ha alimentado el descrédito internacional del régimen saudí y las dudas sobre Bin Salman y su meteórico ascenso al trono. El régimen ha creado varios departamentos como mecanismos de escrutinio del aparato de inteligencia. El decreto real ha encargado al príncipe Abdalá bin Bandar bin Abdelaziz la tarea de dirigir la guardia nacional y ha remodelado el consejo de seguridad y político de Arabia Saudí. Así, el general Jaled bin Qirar al Harbi asumirá el cargo de jefe de seguridad nacional mientras que Musaed al Aiban es nombrado consejero de seguridad nacional.

El deporte como estrategia internacional Además, Abdelaziz bin Turki es el nuevo presidente de la autoridad de deportes, una cartera estratégica para un país que quiere promover la celebración de acontecimientos deportivos en su territorio para mejorar su imagen internacional. Turki al Sheij, hasta ahora al frente de la institución deportiva, ocupará la autoridad de entretenimiento, un órgano de nueva creación y otros de los sectores que quiere impulsar Riad. Hamad al Sheij, por su parte, es el nuevo ministro de educación.En las últimas semanas, Salman ha tratado de recuperar el plan de reformas liderado por su hijo en busca de la diversificación de la economía local y su apertura. Una apuesta que trata ahora de alejar las sombras del crimen acaecido el 2 de octubre en el consulado saudí en Estambul.

Khashoggi, un influyente periodista saudí que había abrazado el exilio un año antes, fue asesinado y descuartizado en sus dependencias. Su cuerpo aún no ha aparecido y el asesinato, obra de un comando de 15 personas enviado desde Riad, sigue suscitando interrogantes. El principal es la responsabilidad de un príncipe heredero que desde su ascenso a la primera línea ha hundido al reino en resoluciones agresivas y abruptas. La monarquía trata de salvaguardar a su futuro rey. “Justo después del asesinato, Trump puso en marcha una estrategia para absolverlo de cualquier responsabilidad”, indica a EL MUNDO la opositora saudí Madawi Al-Rasheed, profesora del London School of Economics and Political Science.

Informes de la inteligencia estadounidense han deslizado que la orden partió de Bin Salman. Las pesquisas no amenazan, de momento, su calculada llegada la trono. “No hay intención de marginarlo. La política exterior estadounidense y europea tolera estas atrocidades. No van a poner en riesgo las inversiones, las ventas de armamento o la cooperación económica por un periodista. Tenemos que ser realistas. No veo ninguna señal de que Arabia Saudí vaya a ser penalizada”, pronostica la analista.