Usando sus datos personales, desconocidos pidieron un crédito en Capital Federal que luego depositaron en su cuenta. Desde el jueves recibe amenazas telefónicas para que transfiera el dinero a otra cuenta bancaria.

Un docente santafesino vive un verdadero calvario desde la semana pasada. El jueves 27 de diciembre, Celso Delfor de Souza Nunes, profesor de Filosofía e investigador oriundo de la localidad de Alejandra que hace años trabaja en la capital de la provincia, recibió un llamado nocturno que lo metió de lleno en un problema que nunca imaginó que iba a tener.

Alrededor de las 21.30 le sonó el teléfono y del otro lado de la línea, un hombre se presentó desde la provincia de San Juan. Pasada la presentación, esta persona le dijo a Celso que una empresa había depositado por error una suma cercana a los cien mil pesos en una cuenta bancaria que el docente no utiliza frecuentemente y que debía hacer una nueva transferencia virtual para devolver el dinero a la cuenta de origen.

“Es una equivocación muy común, siempre pasa” decía con insistencia el hombre del otro lado de la línea, por lo que el investigador -que tiene experiencia como empleado de bancos- comenzó a sospechar sobre cómo habrían accedido a sus datos personales y decidió cortar.

Sin aceptar el “no” como respuesta, el hombre siguió llamando reiteradas veces y De Souza continuó negándose a realizar la transferencia inmediata, aclarando que primero iba a resolver la situación dirigiéndose primero a una sucursal bancaria. Volvió a cortar, pero los llamados siguieron -cada vez más amenazantes- hasta que decidió apagar su teléfono.

La mañana siguiente, el profesor fue hasta el banco y habló con los empleados que le confirmaron su sospecha: había sido víctima de un intento de estafa. Desconocidos pidieron un crédito en Buenos Aires utilizando sus datos y habían depositado el importe en su cuenta. “Me dijeron que si giraba el dinero me iba a quedar con la deuda”, contó De Souza Nunes a través de El Cuarto Poder.

Sin dudarlo, se dirigió tanto a la policía como al Ministerio Público de la Acusación y radicó la denuncia de lo ocurrido, pero, pasados tres días, aún no recibió respuestas sobre cómo proseguir ante la estafa que lo dejó con cien mil pesos que no son suyos en su cuenta bancaria y recibiendo constantes amenazas por vía telefónica.