El 22 de febrero de este flamante año es la fecha para el cierre de las listas provinciales para competir por la gobernación, legislatura, intendencias, concejos y jefaturas comunales.


Pablo Benito

Los que vienen serán días en que pueden batirse récords en consumo de litros de café para abonar a una rosca que deberá llegar antes de Pascuas. La política tendrá sus propias olimpiadas en donde se destacarán el salto con garrocha para atravesar muros partidarios, 100 metros llanos por equipos, nado sincronizado –incluye fumar bajo el agua-, el arte de usar “la fuerza del otro”: yudo. Esgrima al brochet, en el que ensartaran a los que queden fuera o “con la ñata contra el vidrio”. En tiempos de desconfianza y traiciones, los juegos en equipo tendrán poca importancia y la destreza más festejada será la de los saltos ornamentales en que el competidor, después de dar veinticinco cabriolas en el aire, caiga en una banca sin siquiera despeinarse ni levantar una sola gota –de sudor.
No es nada personal, pero tendrás que ir a votar unas cinco veces. Puede que sean cuatro. No tiene que ver con vos sino con un cronograma electoral que es como el Quini “con revancha” para que los que saquen buenos puntos en las elecciones provinciales, pero no ganen, tengan su puesto y chance en las nacionales. El 16 de junio se juega la final en la provincia y el 22 – 6 días después- se abren las inscripciones para participar del abierto presidencial.

El Gober
Este Gobernador de Santa Fe actual, Miguel Lifschitz, sufrió un “estate quieto” en la nariz cuando quiso ir por la Reforma Constitucional y aspirar a su reelección. No es de perdón fácil el Ingeniero y quedó con la “re” en el ojo sabiendo que será un árbitro importante en el partido que termina en junio. También debe percibir que estas elecciones pueden jugar un rol importante, en su proyección personal, partidaria e ideológica de cara a consolidar la “Corea del Centro” socialdemócrata en la polarizada guerra fría entre Este (Macri) Oesta (Cristina). El Gobernador dejó la mesa servida como para autoinvitarse a la mesa nacional.

La única certeza, con respecto a la situación nacional, es que no se puede predecir nada. No sea que pase lo del cuento, gourmet, del huevo y que el calvo gobernador ingrese por entre presos de la economía y detenidos en Ezeiza y se los morfe a todos casi sin “querer queriendo”. Como Ingeniero y técnico, adicto al método, sabe lo que tiene que hacer. Seguir al ritmo frenético de inauguraciones de obra, arrasar como cabeza de lista en diputados, mirar cómo crece en las encuestas provinciales de imagen, pasear por los canales porteños para mostrarse como “fenómeno” y que otros hablen, por él, de lo bien que maneja el socialista santafesino yendo por la autopista, no del medio, sino de arriba. Necesita que gane Bonfatti, pero no, por tanto, darle un buen paseo con sus números, tal como él lo sufrió en 2015. Sabe que cuando deje la lapicera en el escritorio de la Casa Gris, su empatía con los electores se irá enfriando y apenas puede tener una recalentadita en las elecciones a senador de 2021 y en la de constituyente para la Reforma en la que aspira a pasar a la historia como su impulsor, aunque otro sea el gobernador. Llegará con 64 años a su posibilidad de jugar la lotería nacional. Difícilmente encuentre una mejor situación en lo que le queda de cinta a su película Antonio

No habrá interna en el FPCYS, con lo que el juego va al pleno de la elección del Vice y un lugar en la platea de los 25 diputados que irían enganchados del solitario rulo que preside la cabeza del actual gobernador y seguro mascaron de lista a diputado.
Resta saber el nombre del precandidato a vice. Debería ser una mujer, radical o de algún otro partido en el Frente y de procedencia centro – norte. El juego de amagues entre Lifschitz y Bonfatti, no termina con el cierre de listas. De seguro la mejor fórmula sería Bonfatti – Jaton. “Yo soy solo”, dijo el ex periodista en el debate de 2017, podría ser candidato a intendente de La Capital y ganar con cierta comodidad, pero no estará fácil para quien tiene una sorprendente empatía con el electorado, pero escasa experiencia para gestionar en soledad una ciudad que arrancaría con números rojos. El hoy concejal, conoce las mieles del privilegio del Senado, ser caramelero en ese kiosco, seguramente, sería un dulce placer.

José
El actual Intendente de Santa Fe será candidato a Gobernador más allá que esté en medio de un intenso revoleo de piñas dentro de Cambiemos. Se sabe que a Macri no le sobrará nada para lograr su reelección y Santa Fe es parte del caminito a seguir. De no aparecer un Fantino, Corral es el candidato con mejores chances. Sería de su agrado y conveniencia no tener que enfrentarse a internas, lo cual será decidido, exclusivamente, en Olivos. Seguramente, Anita Martinez, por el PRO, rosarina, mujer y carismática, es el sueño de José. Jugó rápido con Cantard a cerrar fugazmente su retaguardia y alinear la tropa. Sobre el fin de 2019 podrá cerrar un ciclo que comenzó en la ruptura con la “segura” del FPCyS. Apostó a liderar una coalición de centro derecha que gobierna la Nación. Puede que tenga la astilla Carrió que le impida caminar fácilmente, pero con la chaqueña nunca se sabe es de tirar 20 y embocar alguna.

Omar
Perotti, es. Mide bien en centro norte, lo conocen por sus varias contiendas provinciales en el lomo, en el sur y viene en ascenso. Es un piamontés con paciencia y puede imaginar que es ahora o nunca (efecto Rossi o Bielsa). También el tema está en su Vice, la lógica indica mujer y de Rosario. Ma. Eugenia Bielsa no está para secundar ni para “estar”, con lo que todos los caminos conducen a Rodenas quien tiene algún grado de conocimiento para aportar, pero también alguna chance de pasar por la picadora de carne del carpetazo. Sin juicio ni prejuicio, ser Juez en la Chicago argentina expone al más honesto y puro a la cosecha de enemigos o amigos inconvenientes. Saltando y tirando fuegos artificiales para ser vista, aunque estén prohibidos, está Lucila de Ponti, una rosarina del Evita y “del palo verde” que puede arrimarle a un reconocido peronista ortodoxo y conservador de paladar negro, algo de frescura y tinte kirchnerista o al menos progre. La joven nacida y criada en el Guadalupe “cheto” que emigró a Rosario, puede movilizar, a favor del rafaelino, un movimiento que le es ajeno y, también, esquivo.

Marijú
No es Vidal, es Bielsa y suele estar contra lo instituido, aunque sea parte de esa institución en su expresión más nutrida. La ex vice Gobernadora es impredecible, pero de tonta no tiene ni el apellido. Su campaña viene siendo juntar referentes y abrazarlos hasta el ahogo para la foto. Le falta definir su vice también, además carece de estructura y un elemento vital para política… plata. Se la puede imaginar con la ambulancia presta a recoger a los impugnados por la lista del caballo del comisario justicialista, Perotti. De seguro, será la última en definir. A modo de corolario diremos que en este análisis no intervino, la política, la ideología y , mucho menos, algún tipo de programa u objeto parecido a una idea – plataforma. En verdad no hay motivo para pensar en que estos comicios sean diferentes a los anteriores. Es lo que hay… o más bien, lo que falta.