Comenzó el despeje del terreno para levantar un complejo de 40 viviendas. En la zona aseguran que no hay infraestructura para semejante desarrollo.

 

La venta de la casa no llamó tanto la atención en el barrio, pero hace unos 20 días cuando empezó la demolición de la vivienda los vecinos de Fisherton empezaron a inquietarse. Sobre todo cuando confirmaron que en el terreno de unos 3 mil metros cuadrados se proyecta construir un complejo de 40 departamentos. En el Concejo Municipal pidieron suspender las obras hasta tanto se realice un estudio de impacto ambiental.

La calle Juárez Celman es una de los tantos pasajes estrechos y llenos de árboles que existen en el barrio Fisherton. Está a una cuadra del Rosario Golf Club y a tres de la avenida Eva Perón. La cuadra del 650 bis es una sucesión de casas de dos plantas, con amplios espacios verdes.

Por eso, el proyecto para construir en esa callecita de 200 metros unas 40 unidades de departamentos de 2 y 3 dormitorios puso en alerta a los vecinos que ya impulsaron un recurso administrativo en el Centro Municipal de Distrito Noroeste y varios pedidos de informes en el Concejo Municipal.

Según la información a la que accedieron los vecinos, el emprendimiento se presenta como Ayres de Fisherton y promete 40 unidades de 2 y 3 dormitorios, casas de 70 hasta 90 metros cuadrados y dos torres de tres pisos cada una, con cocheras y amenities.

“El problema no es sólo la altura”, señala Manuel, uno de los integrantes del grupo que se movilizó en los últimos meses cuando a través de las redes sociales empezó a promocionarse el emprendimiento inmobiliario.

La mayor complicación es la falta de una infraestructura adecuada para recibir la llegada al barrio de 40 familias.

Según advierte, Juárez Celman es una calle de doble mano, pero tan angosta “que no permite que pasen dos autos a la vez” y difícilmente pueda soportar mayor tránsito. La zona tampoco cuenta con cloacas, ni presión de agua suficiente para las pocas familias que la habitan. “La luz también es un problema, tuvimos cortes toda la semana”, agrega.

Y, como la mayoría de los vecinos, se pregunta si se realizó un estudio del impacto ambiental que tendrá el proyecto.

Las gestiones

Hace una semana, en Juarez Celman 650 bis comenzó la demolición de una vivienda y el despeje del terreno para la construcción del nuevo complejo.

En paralelo, los vecinos se reunieron con los concejales del radicalismo María Eugenia Schmuck y Pablo Javkin. Ya habían hecho lo mismo con Germana Figueroa Casas (Pro) y Fernanda Gigliani (Iniciativa Popular). “Es un terreno pequeño donde se sumarán 40 viviendas y, con seguridad, tendrá consecuencias en los servicios y el medio ambiente”, explicó Schmuck.

La concejala resaltó que “el proyecto no ingresó al Concejo ya que, en principio, se ajustaría a la normativa municipal en lo referente a la altura, pero realmente cualquiera que se acerque al lugar se da cuenta de que no tiene las características para un desarrollo de tal magnitud”.

Medir el impacto

Por eso, los concejales consideraron prioritario que se realice un estudio de impacto ambiental que permita determinar las consecuencias que tendrá el proyecto en el barrio.

Y presentaron una iniciativa en el Concejo Municipal solicitando al municipio que se suspenda la habilitación de la obra hasta tanto se cuente “con toda la información necesaria sobre las características del proyecto” que se piensa en el terreno de 3 mil metros cuadrados.

“Queremos que las obras queden totalmente suspendidas hasta tener acceso al pre proyecto y conocer el impacto que tendrá la obra en el entorno”, concluyó Schmuck.

Un cambio que comenzó hace 5 años

Fisherton es un barrio residencial de casas bajas, algunas centenarias. Sin embargo en los últimos cinco años, comenzó a mostrarse como una zona apetecible para nuevos desarrollos inmobiliarios. Por entonces, sobre Schweitzer al 8800 se comenzaron a levantar dos edificios de cinco pisos, como parte del proyecto Fisherton View. Y, a pocos metros de la rotonda de Wilde (Eva Perón al 9100), está Fisherton Golf, un edificio de tres pisos con departamentos de 2 y 3 dormitorios, en su momento también resistido por los vecinos de la zona.