Todos los atacantes “fueron liquidados”.

Al menos 14 personas murieron en el ataque terrorista perpetrado este martes contra el lujoso hotel Dusit de Nairobi, la capital de Kenia.

Las fuerzas de seguridad le pusieron fin al horror este miércoles, tras casi 20 horas de asedio a cargo del grupo islamista somalí Al-Shabab.

“Todos los terroristas fueron liquidados”, declaró el presidente Uhuru Kenyatta.

Hasta el momento no se sabe cuántos yihadistas actuaron. Las imágenes de videovigilancia difundidas por la prensa local muestran cómo ingresaron en el complejo hotelero 4 hombres equipados con armas automáticas. Y uno se inmoló de entrada.

El dispositivo se parece al de otros atentados perpetrados por estos yihadistas en Mogadiscio: una bomba explota (mediante un suicida o un coche) y luego un comando penetra en el edificio para matar la mayor cantidad de personas.

Este “ataque coordinado”, según los términos del jefe de la policía Joseph Boinnet, comenzó con una detonación que se oyó a más de 5 kilómetros a la redonda.

Una fuente de la morgue contabilizó 15 cadáveres: 11 kenianos, 1 estadounidense, 1 británico y otros 2 de las que se ignora la nacionalidad.

A las 8 horas de asedio, el ministro de Interior Fred Matiangi dijo que la situación estaba “bajo control” y el país se hallaba “seguro”, pero durante la madrugada se escucharon disparos y explosiones en el complejo, que además del hotel alberga varios negocios y restoranes.

El Servicio Nacional de Policía de Kenia advirtió que el lugar es ahora “una escena de crimen bajo una activa operación de seguridad”.

En un comunicado, el secretario general de la ONU Antonio Guterres, “condenó firmemente” el ataque, calificado de “cobarde” por el presidente de la Comisión de la Unión Africana Mussa Faki.

Este miércoles por la mañana mataron a 2 de los atacantes en un tiroteo: “Ambos llevaban pañuelos rojos en la frente y cartuchos atados al pecho. Cada uno tenía un [fusil] AK-47”, dijo una fuente policial.

El grupo terrorista somalí Al-Shabab, vinculado a Al Qaeda, reivindicó la autoría del ataque a través de su vocero Ali Dheere: “Los no musulmanes son nuestro objetivo y vamos a matarlos ahí donde se escondan”.

Nairobi no padecía ningún golpe yihadista desde septiembre de 2013, cuando en una operación similar al menos 4 delincuentes de Al-Shabab asaltaron el centro comercial Westgate, muy frecuentado por extranjeros y kenianos acaudalados.

Se atrincheraron 4 días y en el episodio murieron 67 personas.

La peor acción terrorista que sufrió Kenia en su historia se registró en 1998: un ataque con bombas contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi que causó 213 muertos y unos 4.000 heridos.