Un terremoto ha despertado por segundo día consecutivo a los californianos sin provocar víctimas mortales pero reavivando el recuerdo del gran temblor que justo hace 24 años.

Un terremoto ha despertado por segundo día consecutivo a los californianos sin provocar víctimas mortales pero reavivando el recuerdo del gran temblor que justo hace 24 años, el 17 de enero de 1995, provocó miles de víctimas en el valle de San Fernando, convirtiéndose así en uno de los peores desastres naturales de la historia reciente de Estados Unidos.

El sismo de este jueves, de magnitud 3,5 en la escala de Richter, se ha producido a siete millas de profundidad en el corazón del área urbana de la bahía de San Francisco, entre Piedmont y Berkeley, y no muy lejos de donde se registró ayer otro temblor de magnitud 2,6, en este caso en Cobb, al norte de Santa Rosa, según el Servicio Geológico estadounidense.

Ambos terremotos afectaron a la falla de Hayward y no son inusuales en un área de actividad sísmica como California, pero su proximidad con el aniversario del terremoto de 1995 les ha dado especial relevancia. De hecho un estudio ha simulado cómo serían los efectos de un temblor de magnitud 7 en esa falla, concluyendo que podrían morir cientos de personas.

Hay un 33% de posibilidades de que un terremoto de magnitud 6,7 o superior sacuda esa falla en los próximos 25 años. Y la zona más amenazada es precisamente la bahía de San Francisco, donde 700 personas perdieron la vida en el gran terremoto de 1906.

En Los Ángeles, aquel 17 de enero de hace 24 años, a las 4:31 de la madrugada, una falla sin signos visibles a ras de tierra tembló con una magnitud de 6,7, dañando edificios e infraestructuras y provocando incendios en un área de 30 millas alrededor de Northridge. Se pudo sentir hasta en Las Vegas (Nevada), a 270 millas de distancia.

Cerca de 9.000 personas resultaron heridas, y oficialmente murieron 57 personas (aunque un estudio posterior elevó la cifra a 72, incluyendo algunas por ataques al corazón). Un edificio en Northridge Meadows se hundió, aplastando varios apartamentos y causando 16 muertos; en total, resultaron afectadas 82.000 unidades residenciales o comerciales, y 5.400 hogares móviles.

En 2015, Los Ángeles ordenó el refuerzo de miles de edificios que podrían verse afectados por un nuevo terremoto; desde 2008 se realizan simulacros de emergencias ante la posibilidad de un temblor devastador, y el año pasado se puso en marcha un sistema de alerta temprano que ya envía mensajes de aviso a teléfonos celulares.