Los lentes no inscriptos deberán ser retirados de la venta. Además, se podrá establecer si un producto tiene en verdad los filtros adecuados.

Los fabricantes nacionales e importadores de anteojos de sol ya deben inscribirse ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), y tendrán además que presentar ante ese organismo los niveles de calidad mínima con que fabrican sus productos, según establece la disposición 562 publicada en el Boletín oficial.

Así, de ahora en más los anteojos para sol que no cuenten con la debida inscripción en la Anmat deberán ser retirados de la comercialización y podrán ser individualizados perfectamente por los compradores. Se podrá establecer además si un producto tiene verdaderamente los filtros adecuados, y qué nivel de protección es la que está utilizando. Los fabricantes deberán abonar $3.250 por la inscripción, mientras que los importadores deberán pagar $4.450.

Según los considerandos de la norma, la decisión se tomó tras reuniones con expertos en oftalmología, quienes plantearon “el riesgo para la salud que implica el uso de anteojos para sol sin controles sanitarios”.

Quedan exceptuados de la aplicación de la norma “los equipos de protección del ojo contra la radiación de fuentes de luz artificial, tales como las de los solariums; las gafas de esquí, u otros tipos de protectores oculares usados en actividades deportivas y las gafas para sol y filtros prescritos médicamente para atenuar la radiación solar”.

Así, toda aquella empresa que desee comercializar anteojos para sol deberá necesariamente estar inscripta en un registro público, situación que antes no se requería.

El presidente de la Cámara Argentina de la Industria Òptica y Afines (Cadioa), Norberto Fermani, sostuvo que la “reglamenta la calidad mínima “que deben contar los anteojos para sol. “Se trata de una herramienta fundamental para poder construir un mercado sólido, garantizando calidad e información a los consumidores: Así como debemos proteger nuestra piel ante los rayos nocivos del sol debemos cuidar nuestros ojos”, amplió.

“Estamos muy contentos que un prestigioso organismo como la Anmat tome sobre sus hombros el control de la salud visual en la Argentina. Esto es un paso fundamental para sembrar las bases de una industria y un comercio sólido, legal y de calidad”, agregó el máximo responsable de la cámara que nuclea a empresarios e industriales de anteojos y lentes en la Argentina.

Puntualizó que la medida “garantiza la competencia legal y permitirá la incorporación de mano de obra de calidad tanto en los procesos productivos como en los procesos comerciales”.

Fermani calificó finalmente como “fundamental”, el apoyo técnico brindado por el Ministerio de producción de la provincia de Buenos Aires, a través del ministro Javier Tizado, quien, dijo el empresario, “puso un equipo técnico a trabajar con nosotros”.