Revelaron los primeros datos de la autopsia al cuerpo de Iris Amaro, la mujer oriunda de paysandú que murió tras ser sometida a una liposucción clandestina en una clínica en Concordia.


La autopsia realizada en la morgue judicial confirmó que el deceso se produjo por un paro cardiorespiratorio, el cual fue provocado por una trombosis pulmonar.

Por otro lado, se adelantó que el cadáver presentaba una serie de “señales objetivas” que sugieren aspectos y consecuencias “que no son lógicas para el tipo de operación que se realizó”, publicó Diario Río Uruguay. Por este motivo, el forense sugirió otra serie de análisis para echar luz en ese aspecto y confirmar si el cirujano del horror “habría tenido procedimientos que no son acordes” para la intervención que se practicó.

Otros casos

Cintia Olmedo fue intervenida en varias oportunidades por el cirujano del horror en Concordia. Afortunadamente, pudo salir con vida y recuperarse, luego de un enorme proceso de sufrimiento, de las operaciones clandestinas a las que fue sometida.

En diálogo exclusivo con Canal 9 Litoral, la mujer contó su desgarradora historia y también compartió imágenes en las que se pueden apreciar los daños y consecuencias que sufrió en su cuerpo producto de la mala praxis del médico.

El acusado está detenido tras la muerte de Iris Amaro, una mujer de 45 años, oriunda de Paysandú, Uruguay, que se descompensó, entró en coma y murió luego de que le practicaran una liposucción clandestina en la clínica ubicada en calle 876 de la ciudad.

Cintia lo denunció el año pasado y fue víctima durante el 2016, año en que fue intervenida quirúrgicamente en varias oportunidades.

El primer contacto con el médico dejó una buena impresión. “Fue muy amable, era impecable. Me explicaba y nos atendió de manera muy hospitalaria. A mí y a mi marido nos cayó bien”, contó la mujer en diálogo exclusivo con Canal 9 Litoral. No obstante, las cosas cambiarían con el correr del tiempo.

Cintia se hizo primero una abdominoplastía para recomponer las marcas de sus tres cesáreas. Luego, el propio médico la alentó a realizarse más retoques en su cuerpo. “Me empezó a decir: ‘La naricita, apenas un poquito, ¿no te parece? Es una tontería, no tiene nada de complicado, son dos minutos'”, explicó.

La mujer accedió y, en simultáneo, el cirujano le implantó prótesis mamarias, “para aprovechar la anestesia”, según contó.

“Día a día fue un martirio. Con las lolas y con la nariz fue un martirio continuo. Vivía yendo a Concordia porque la nariz me quedó torcida, no podía respirar y hablaba como si estuviera resfriada continuamente. Las lolas se me infectaron, me salían litros de sangre con pus”, reveló. “Día a día fue un martirio. Vivía yendo a Concordia porque la nariz me quedó torcida, no podía respirar y hablaba como si estuviera resfriada continuamente. Las lolas se me infectaron, me salían litros de sangre con pus”.

Tras sufrir este episodio, Cintia fue nuevamente intervenida. “Con los dedos me dio vuelta la prótesis, me dijo que no pasaba nada”, indicó. La situación empezó a ponerse cada vez peor y decidió consultar a otros profesionales de la capital entrerriana.

Ninguno de los doctores consultados en Paraná se animaron a operarla, debido a que consideraban que no estaban capacitados para arreglar lo que había hecho el médico de Concordia. Por tanto, fue derivada al Hospital de Clínicas de Buenos Aires, donde finalmente la operaron para recomponer un poco su nariz.

Si bien la presentación en Fiscalía que hizo esta víctima fue por mala praxis, en la entrevista exclusiva con el Nueve reveló que sufrió un ataque sexual del cirujano.

“Es un psicópata, un atrevido, un degenerado. Me animaría a llamarlo un abusador sexual. Lo viví y lo dejé pasar en su momento porque pensé… No sé, que iba a contar una tontería, que tenía que dejarlo pasar, que ya era adulta, que fue un desliz de un hombre (…) Se me insinuó, me tocó. Tenía que levantarme y salir corriendo, o gritar… Mi pregunta es: ¿será que dormida me habrá hecho algo? Por las cosas que contaba y que hablaba”, dijo.

Cristina Delgado fue operada por Ojeda en 2010, en una clínica ubicada en calles San Martín y Sarmiento de Concordia. Como consecuencia de lo que le hizo fue intervenida en el hospital Masvernat, donde le salvaron la vida.

“Me hice una lipo, cuando no le pedí eso, sino simplemente borrar una cesárea. Dijo que la hizo porque había una flaccidez en ese momento. Terminé en el hospital, después de siete días en la clínica y cuatro intervenciones quirúrgicas. Las dos primeras fueron con anestesistas, las otras dos no. Quedó abierta la herida y no la podía cerrar” relató la mujer al Nueve.

Cecilia Morante. “Después del tercer parto quedé con unos kilos de más y fui a ver a este médico. Tenía plena confianza porque me endulzó, medijo que iba a poder dejarme bien, que la operación era sencilla y que iba a salir caminando” señaló por su parte Cecilia Morante. La mujer sufrió heridas prácticamente irreversibles.