El simulacro en principio se debe a hipotéticos ciberataques occidentales.

Eric Schmidt, anterior director ejecutivo de Google, recientemente respondió a preguntas de los periodistas sobre si era posible un internet fracturado. Según Smith en 10 años Internet podría dividirse en dos: una red con preponderancia de Estados Unidos y otra dominada por China. Pero hay indicios de que Rusia también quiere apuntarse al fenómeno de la fragmentación de Internet.

Antes del uno de abril en Rusia se va a llevar una especie de simulacro de ciberguerra y se cortará el acceso a internet durante una jornada. El objetivo declarado es ver si todo va bien para que en caso de ataque exterior quede operativa una suerte de intranet rusa, Runet. Una intranet que tiene un largo historial. Pues al principio algunos de los sectores más autoritarios del país la proyectaron de forma similar a la intranet que existe en Corea del Norte, que está completamente desconectada del exterior.

En caso de ataque exterior el Gobierno de Rusia puede habilitar una intranet rusa

El argumento oficial para realizar esta desconexión durante una jornada es, cómo no, la seguridad. Ante los supuestos ataques que provienen de Rusia, Estados Unidos dejó caer veladamente que podrían lanzar sus propios ciberataques a Rusia. Pero a casi nadie se le escapa que Internet es percibido como una amenaza, o incluso como una herramienta de guerra, por el Gobierno de Vladimir Putin.

El medio ruso RBC informa de que los responsables de realizar la desconexión, el denominado Grupo de Trabajo de Seguridad de la Información (en el que se integran varios operadores de telecomunicaciones), ha planteado que existen dudas técnicas sobre la posibilidad de dirigir el tráfico a un servicio gubernamental. Este sería el responsable de controlar el tráfico. De esa forma llegado el caso incluso podría cortar el acceso a determinadas webs o servicios de internet. Algo que actualmente hacen los operadores de telecomunicaciones.

Existen dudas técnicas sobre la posibilidad de dirigir el tráfico de la red a un servicio gubernamental

Para hacernos una idea de lo que esto supone imaginen que se prohíbe en España una web, como sucedió con Pirate Bay, pero que en lugar de que sea el operador de telecomunicaciones el que se encargue de restringir el acceso por una orden judicial, lo hiciera la Policía u otro ente gubernamental. Esto es más o menos lo que sucede ya en China, donde miles de policías vigilan internet y cierran o abren a su antojo el acceso a la red.

Es cierto que a día de hoy las coincidencias entre Rusia y China en materia de censura son abismales. Google, Twitter o Facebook por ejemplo operan en Rusia, y es posible desde ese país acceder a la inmensa mayoría de webs de información internacionales. Cosa que no sucede en China. Pero también es cierto que herramientas como Telegram, cuyo creador es un claro oponente del Gobierno de Putin, fueron censuradas en Rusia.

El Gobierno de Rusia se ha planteado que en 2020 la inmensa mayoría del tráfico provenga de servidores ubicados en el propio país

El Gobierno de Rusia se ha planteado que en 2020 la inmensa mayoría del tráfico provenga de servidores ubicados en el propio país. De hecho, ya ha comenzado a crear una copia de los registros DNS del país, que son las piedras angulares que dirigen el tráfico de un país.

Algo que desde el punto de vista técnico no es sencillo y, lo que es más importante: una operación de aislamiento de la red controlada por el Gobierno de Rusia es muy cara. Tengamos en cuenta que China a pesar de tener un internet controlado dispone de una potente red de servicios de toda clase en internet, muy desarrollados y rentables: desde sistemas de mensajería hasta webs de comercio electrónico o redes sociales propias.

Aunque existen servicios propios de Internet en Rusia que podrían garantizar cierta independencia frente al exterior, estos no están tan desarrollados como en China ni tienen el mismo tamaño. Por lo que un Internet completamente ruso tendría importantes carencias. Incluso no es descabellado pensar que algo así puede suponer un varapalo para la economía local y el desarrollo del país.