La policía británica pide que la epidemia de crímenes con cuchillo sea “emergencia nacional”.


Jodie Chesney era una girl scout comprometida. Yousef Makki quería ser cirujano. Los dos jóvenes de 17 años fueron apuñalados hasta la muerte el pasado fin de semana en diferentes partes del Reino Unido. Son las últimas víctimas de un problema que se está volviendo lacra en el país: el aumento de crímenes con cuchillo, en general juveniles, en torno el cual gira un intenso debate sobre quién tiene la culpa de que cada vez mueran más adolescentes por heridas de arma blanca. Ya son diez en lo que va de año, 24 menores, en 2018.

Horas antes de que el ministro británico del Interior, Sajid Javid, se reuniera este miércoles con los jefes de Policía del país para abordar la situación, una de las líderes policiales más importantes de Inglaterra ha pedido al Gobierno que declare la “emergencia nacional” y así poder emplear fondos públicos. Con el fin de abordar el aumento de los delitos violentos, la presidenta del Consejo de Jefes de Policía Nacional, Sara Thornton, también propuso en una entrevista con la BBC, que se convocara una una reunión del comité de emergencia Cobra –especializado en abordar situaciones de graves crisis de seguridad ciudadana–.

El número de menores de 16 años que han tenido que ser tratados por puñaladas se ha duplicado en los últimos cinco años

A principios de semana se publicaron nuevas cifras que evidenciaban la magnitud de la problemática y pusieron en alerta al país. El número de menores de 16 años que han tenido que ser tratados por puñaladas se ha duplicado en los últimos cinco años, mientras que los robos a punta de cuchillo aumentaron un 50 %, según datos difundidos por Channel 4. En 2018, hubo un récord de homicidios con cuchillos en el Reino Unido, con un total de 135 víctimas.

Tanto las causas de la ola del crimen como sus soluciones están en boca de todos en el país. El Daily Mirror señaló con el dedo a la premier: “¿Cuántos más, señora May?”. “Lo que necesitan los servicios de primera línea son recursos, no reuniones”, pedía The Guardian en su editorial del pasado martes.

Desde las fuerzas del orden y la oposición son muchas las voces que responsabilizan del problema a los años de recortes públicos del conservador Gobierno de Theresa May que ha reducido los fondos a la policía en casi un 20% desde 2010, lo que ha resultado en 20.000 agentes menos patrullando las calles británicas.

Ante las acusaciones, Downing Street niega que la austeridad sea la culpable. La primera ministra insistió el lunes que “ no hay una correlación directa ” entre los apuñalamientos y el número de policías. Declaraciones que fueron cuestionadas por la jefa de la Policía Metropolitana, Cressida Dick: “Por supuesto que hay” un vínculo. “En los últimos años, el número de agentes ha bajado mucho, ha habido muchos otros recortes en los servicios públicos, ha habido una mayor demanda de vigilancia y, por lo tanto, debe haber algo”, señaló la prominente figura a radio LBC.

El gobierno necesita despertar, revertir estos recortes a nuestra policía, pero también a nuestros servicios preventivos”

Los recortes gubernamentales a los presupuestos municipales también juegan un papel importante, ya que resultan en menos programas para jóvenes y actividades después de la escuela y peores servicios de salud mental para este colectivo en muchas áreas, según apuntó el alcalde de Londres, Sadiq Khan, en Sky News. “El gobierno necesita despertar, revertir estos recortes a nuestra policía, pero también a nuestros servicios preventivos”, aseveró el alcalde y miembro de la oposición del Partido Laborista.

Otros expertos, entre miembros de policía y trabajadores comunitarios, aseguran que hay otros factores más allá de los recortes del Gobierno que pueden explicar el aumento de estos crímenes. Según ellos, se debe, en parte, a las guerras que hay por el control del tráfico ilegal de drogas.