Tras mostrarse poco colaborativa con la Guardia Civil, la madre ha indicado a los agentes dónde estaban los cuerpos del niño y la niña de cinco meses. El padre sigue por ahora como investigado.


La Guardia Civil ha hallado muertos y enterrados a los dos menores, un niño de tres años y medio y una niña de cinco meses, desaparecidos en Godella, en el área metropolitana de Valencia, tras una discusión de sus padres. Tras ser interrogados en el cuartel de Moncada “con poco éxito”, según ha relatado el delegado de Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, finalmente la madre, que ha sido detenida, ha conducido a los agentes hasta el lugar donde se han hallado los cuerpos de los pequeños, que estaban enterrados separados.

Según ha explicado Fulgencio, la mujer se encuentra detenido, mientras que su compañero y padre de los niños sigue bajo interrogatorio policial. Preguntado por si estos hechos pueden recibir la calificación de “violencia de género”, Fulgencio ha apuntado que “difícilmente” tendrían este encaje, aunque “lo tendrá que determinar la investigación”.

Por el momento no se ha informado sobre las causas de la muerte, si bien el delegado del Gobierno ha apuntado que el equipo forense que ha participado en el levantamiento del cadáver trabaja con una determinada hipótesis -que no ha querido precisar-, a la espera de que se practiquen las pertinentes autopsias.

Un dispositivo de 110 personas trabajaba en la búsqueda de los niños, que fueron vistos por última vez en la tarde de ayer, “con la única prioridad de encontrarlos”. “Después trataremos de esclarecer lo que pasó con los dos únicos testigos, los padres”, insistió Fulgencio.

Según han explicado, dos vecinos de la localidad pusieron en alerta a las fuerzas de seguridad tras “oír gritos” y ser testigos de cómo el padre corría tras la madre, desnuda.

Los padres de los menores, de en torno a los 30 años, él de nacionalidad belga, al parecer presentan algún tipo de desequilibrio y se mostraron reacios a colaborar con el instituto armado, que reforzó el dispositivo para tratar de encontrar a los menores en los alrededores de la casa, un chalet okupado en estado de semirruina que carecía de lo más básico.

El padre trabajaba como cocinero en un negocio de restauración del que fue despedido a mediados de febrero por discusiones con el dueño y por el consumo de sustancias estupefacientes.

Inicialmente se dio por desaparecida a la madre y a los dos niños, pero fue localizada oculta en un bidón por el servicio cinológico de la Guardia Civil, “desnuda y con arañazos propios de haber corrido, pero sin lesiones”, confirmó el delegado.

Los agentes interrogaron al padre, que se encontraba “confundido”, al parecer bajo los efectos de algún estupefaciente, y ha dejado entrever que todos “estaban muertos”, y los niños pudieran estar dentro de la piscina. “Mi mujer me pidió que metiera allí a los niños, y que le hiciera después el amor”, aseguró, según fuentes consultadas.

En la piscina se han localizado los restos de sangre que, según Juan Carlos Fulgencio, “no corresponden a lesiones graves ni mortales, por lo que se descarta que correspondan a un hecho delictivo”. Aún así, según las fuentes consultadas por Europa Press, se ha vaciado el agua de la piscina sin que hubiera nadie en el interior.

A pesar de que el menor de tres años y medio no iba desde hace unos días al centro de Rocafort en el que estaba escolarizado, el delegado confirmó que los niños fueron vistos en la tarde de ayer “por una amiga de la familia que acudió a llevarles comida”.

El operativo de búsqueda, compuesto por efectivos de la Guardia Civil, patrullas con perros, miembros de protección civil y agentes de la Policía Nacional y de las policías locales de Godella y Rocafort, se ha trabajado sin cesar en las últimas horas, centrando su búsqueda en el entorno de la vivienda, ya que la familia no tenía vehículo. FInalmente, los cuerpos sin vida de los pequeños han sido encontrados.