El rey Guillermo asegura que se está recuperando muy bien y que no hay motivo para alarmarse, pero no ha ofrecido ninguna explicación sobre la intervención.

La reina Máxima de Holanda necesita descansar y recuperarse de una “operación menor”, ha informado sin ofrecer más detalles el Servicio de Información del Gobierno. No se ha tratado de una intervención de urgencia sino de algo previsto para esta semana y así es cómo se ha llevado a cabo, según la breve comunicación facilitada por parte del único organismo autorizado a ofrecer datos sobre la pareja real. La operación, sin embargo, ha obligado a la reina a saltarse uno de sus eventos favoritos: Holanda Colabora, la campaña de voluntariado que promueve la Fundación Orange en la que participan varios miembros de la familia real.

El rey Guillermo ha acudido a los actos sin la reina, aunque hubiera sido “mucho mejor hacerlo con ella”, se ha lamentado el monarca holandés que ha enviado saludos “a todos” de parte de Máxima. Ha asegurado que la reina se recupera “muy bien” de la operación y ha descartado que haya motivos para alarmarse. Aun así, la recomendación médica ha sido descansar “hasta el fin de semana”. Aunque la intervención no ha sido por un motivo grave, era conveniente que reposara y evitara cualquier esfuerzo derivado de los preparativos del acto, que cada año supervisa la propia Máxima. De ahí, que la ha sustituido la princesa Beatriz, a quien sus 81 años no le impiden ciertas tareas. En concreto, ella se ha encargado de limpiar varios instrumentos guardados en un almacén mientras que el rey ha participado en el diseño de un jardín para juegos infantiles.

A pesar de los mensajes enviados por el monarca, la parquedad de detalles en el tipo de cirugía a la que se ha sometido y qué problema trata de atajar unido a otros percances previos sufridos por Máxima de Zorreguieta no han logrado acallar los rumores en torno al estado de salud de la argentina. El pasado mes de noviembre canceló su agenda durante dos semanas -aunque lo previsto inicialmente era un mes- por, explicó entonces el Gobierno, una infección intestinal. En 2015, tuvo que regresar de China donde estaba de visita de Estado con el rey por una enfermedad renal, y un año después sufrió una conmoción cerebral tras una caída.

Lo previsto es que Máxima, de 47 años, regrese a la agenda real la próxima semana. Seguramente, con su característica sonrisa y pensando ya en la próxima celebración en el mes de abril de los seis años de los Guillermo y Máxima en el trono holandés.