Brenton Tarrant, un extremista blanco de 28 años, llevó a cabo una matanza en dos mezquitas en Nueva Zelanda el 15 de marzo último dejando un saldo de 50 muertos. Lo novedoso del caso fue la importancia que tuvieron las redes sociales e internet en los sucesos. La masacre fue transmitida en vivo por Facebook y el autor del crimen publicó un “manifiesto” en su cuenta de Twitter en el que explicaba los motivos xenófobos del ataque. En una parte del manifiesto el terrorista nombra a un videojuego muy popular: el Fortnite, que combina la construcción de edificios con asesinar a contrincantes.

Uno de los programas televisivos que generó mayor controversia al tratar el tema fue el noticiero del mediodía de Canal 9 (ver acá). Allí, el periodista Jorge Pizarro destacó que existe una vinculación directa entre los videojuegos y las masacres y asesinatos reales. Además, junto con otros integrantes del programa hicieron una representación de cómo sería “jugar en vivo” al Fortnite para demostrar “hasta qué punto puede poseer a un niño”. Sin embargo, la representación del juego en vivo y las declaraciones de los periodistas sobre el tema fueron falsas.

Según Fermín Saralegui, un adolescente que juega al Fortnite, el video que se mostró en la pantalla de Canal 9 no corresponde a una partida real ya que presenta diversos errores:

-Para empezar, este videojuego no se puede jugar en modo de pantalla partida como sí ocurre durante la representación televisiva.

-Por otro lado, los controles que “utilizan” los participantes son viejos y no corresponden a los de la Playstation 4, consola con la cual se juega al Fortnite (además de computadora y ciertos teléfonos).

-Sumado a ello, Fermín destacó que en el juego nunca aparece la palabra “cargando”, tal como se puede ver en el video de la TV y resaltó que hasta se puede observar el logo del canal de Youtube del cual sacaron la partida en una esquina del cuadro derecho.

Si bien en un comienzo Pizarro afirma que van a jugar en vivo, al final del informe el conductor del noticiero, Esteban Mirol, aclara que la partida que jugaron era una simulación y que “no tenían ganas de matar a nadie”, por eso no lo jugaban en tiempo real. También destaca que él y su compañero de partida habían actuado nerviosos a propósito “para demostrar todo lo que genera el juego”.

Pero, más allá de la puesta televisiva, ¿existe una relación directa entre los videojuegos y los asesinatos o masacres?

En el informe de Canal 9 los periodistas relacionan al Fortnite con la masacre ocurrida en Nueva Zelanda y hacen referencia, por ejemplo, a que un joystick se puede convertir “en un arma de verdad”. A su vez, muestran un video extraído de Youtube en el cual se nombran algunos casos en donde los videojuegos fueron los supuestos detonantes de violencia en los jugadores junto con un graph que dice “Asesinatos: la culpa la tiene el videojuego”. Luego, Pizarro afirma que lo que quieren mostrar con ese video es “la vinculación de los videojuegos con asesinatos y masacres reales”.

Sin embargo, investigaciones realizadas sobre el tema y especialistas en salud mental y juventud consultados por Chequeado resaltan que no existe una relación directa entre el uso de videojuegos y los comportamientos de los asesinos.

Un estudio del Instituto de Oxford sobre Internet, publicado en febrero último en Royal Society Open Science (una de las publicaciones científicas más prestigiosas), revela que no existe relación entre los comportamientos agresivos y la cantidad de tiempo que los adolescentes pasan jugando videojuegos violentos. En la página web de Oxford se indica que “este estudio es uno de los más definitivos que existen hasta la fecha, ya que usa una combinación de datos objetivos y subjetivos para medir la agresión en adolescentes y la violencia en los videojuegos” (ver otro estudio sobre el tema acá).

El director de investigaciones del Instituto de Oxford, Andrew Przybylski, destaca que “la idea de que los videojuegos violentos llevan a agresiones en la vida real es muy popular”, pero “las investigaciones no han demostrado que exista un motivo de preocupación”.

En el mismo sentido, tras la consulta de este medio, Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación y especialista en cultura juvenil, afirmó que “no existe una relación lineal de causa efecto entre lo que la gente ve en las pantallas y su comportamiento en la vida real” y que “hay otras variables mucho más importantes, como el contexto de recepción y las características propias de esa persona”. Además, agregó que, “si hubiese una relación lineal entre lo que se ve en la pantalla y los comportamientos en la vida real, todos los chicos que juegan a un determinado juego saldrían a la calle con una navaja o con un arma”.

German Beneditto, psicólogo clínico especialista en tecnoadicciones y videojuegos, resaltó a Chequeado que “la violencia, el extremismo y el fanatismo, existen mucho antes de los videojuegos”. Con respecto a la mención del videojuego Fortnite en el manifiesto del terrorista de Nueva Zelanda, aclaró que, “más allá de que este sujeto claramente no puede determinar con su criterio si el Fortnite lo hizo violento o no, justamente lo niega y lo usa de forma irónica sabiendo que pueden pensar eso. En cambio, sí menciona que fue inspirado por terroristas y que posee ideas fascistas”.

Además, Beneditto constató respecto de los casos que nombró Pizarro en Canal 9 que estos “son casos aislados y que el individuo debe tener ciertas características en su base de personalidad, como por ejemplo una falla a nivel simbólico, para que esto suceda”. Y, además, agregó: “Con el criterio de recortar la culpabilidad a un videojuegos y no ver el trasfondo, deberían haber muchos más asesinos”.

Chequeado se contactó con Jorge Pizarro para conocer la fuente de sus dichos. El periodista confirmó que el video que mostraron al aire en Canal 9 sobre los casos de asesinatos donde los videojuegos fueron supuestos detonantes había “salido de la red”, es decir, de Youtube. Este audiovisual, sin embargo, no cita fuentes al respecto. A su vez, durante el informe, Pizarro cita a dos expertos Verónica Mora y Jorge Elbaum. Pero ninguno de los dos señala lo que él asegura al aire respecto de que existe una relación directa entre jugar a los videojuegos y cometer asesinatos.