Esta semana arribaron a Corrientes los dos primeros ejemplares de lobo gargantilla (Pteronura brasiliensis), también conocido como nutria gigante, para
incorporarse al proyecto de reintroducción de la especie que lleva adelante CLT Argentina (Conservation Land Trust), la fundación creada por Tompkins Conservation, en forma conjunta con esa provincia y con la colaboración de organismos nacionales como la Secretaría de Ambiente, la Administración de Parques Nacionales y el SENASA.

Un macho de tres años de edad proveniente del Parken Zoo de Eskilstuna, Suecia; y una hembra de siete años proveniente del Budapest Zoo de la capital húngara, fueron donados por ambas instituciones para formar parte del proyecto que busca recuperar al predador tope acuático del ecosistema del Iberá.
La nutria gigante se extinguió en Corrientes a mediados del siglo XX principalmente por alteraciones en su hábitat y por la caza furtiva para el uso de su piel. Este mamífero acuático, que representa un importante recurso de ecoturismo basado en la observación de fauna en muchos sectores de su actual distribución, está considerado extinto en Argentina, y críticamente amenazado en la mayoría de los países donde se encuentra.
Tras su arribo a la cuarentena ubicada en la localidad de San Cayetano (Corrientes), comienza un largo proceso para estos dos ejemplares, que llevará varios meses y que incluye los chequeos sanitarios pertinentes; la unión de ambos individuos — ya que no se conocen; y su posterior traslado al corral de pre-suelta en la isla de San Alonso, en el corazón de los esteros del Iberá, para su adaptación a la vida en libertad.
El proyecto de reintroducción del lobo gargantilla que se inicia con la llegada de estos dos ejemplares continuará durante muchos años hasta que pueda establecerse de vuelta una población de la especie en el Iberá y en Argentina.