Se dispuso que la atención se brinde en forma ambulatoria en el Cemafe y la internación se divida entre el Sayago y el Mira y López. Acupa, una asociación que desde hace 23 años brinda cuidados paliativos y aloja a quienes vienen a realizar tratamientos desde el interior, se quedará sin espacio para funcionar. El Ministerio de Salud aseguró que el jueves recibirá a sus integrantes.

Parte del equipo de Acupa, junto a Diego Dallia (tercero desde la izquierda) uno de sus pacientes. El Dr. Daniel Sourruyon, Guissella Pairola, Silvia Damico, Carlos Acosta, Carlos Azoge y el Dr. Osvaldo Marelli. Foto: Flavio Raina

El nuevo Hospital Iturraspe, que estará ubicado en la intersección de las avenidas Blas Parera y Gorriti, cuenta con una superficie de 18.680 metros cuadrados. Pero dentro de ese espacio no está previsto trasladar la unidad de oncología. Así lo hicieron saber, con una profunda preocupación, los integrantes de Acupa, la Asociación de Cuidados Paliativos que trabaja “codo a codo y a pulmón”, junto al efector y para los pacientes.

El Dr. Osvaldo Marelli, que es el representante de los profesionales en el Consejo de Administración del Iturraspe, advirtió que “a raíz del traslado al nuevo espacio vimos una serie de inconvenientes. Y el mayor, era que no habían tenido en cuenta oncología. Cuando lo planteamos a nivel ministerial, nos comentaron que pensaban descentralizar el área y llevar los consultorios externos y quimioterapia al Cemafe e internación al Sayago o al Mira y López. Teniendo en cuenta eso, pensar que un paciente con cáncer, que es alguien que viene delicado, se va a tener que movilizar, después de un tratamiento de quimioterapia, unos 16 kilómetros, es una locura”.

De esta manera, Acupa decidió no sólo plantear el inconveniente, sino presentar un proyecto superador. “Así surge la idea del Centro Oncológico. Esto sería que en un solo lugar (el actual edificio del Iturraspe), el paciente tenga un tratamiento integral y a su vez contención psicológica para él y la familia, porque recibir un diagnóstico de cáncer es muy fuerte, atraviesa a toda la familia y puede ponerla en crisis. A su vez, tener en cuenta a los pacientes que vienen del interior de la provincia, generalmente son muy humildes y necesitan quedarse por los distintos tratamientos que realizan” describió Marelli. En este sentido, Acupa brinda la contención necesaria, el alojamiento y un plan de alimentación. Mientras que el Cemafe atiende de 8 de la mañana a 6 de la tarde.

Según lo comentado por las autoridades de la asociación, el nuevo Hospital Iturraspe quedó “chico”, por eso, entre otras cosas no está oncología. Pero los inconvenientes son más: por ejemplo, contaron que en el laboratorio, no entran los equipamientos; el banco de sangre lo hicieron con medidas que no cumplen con la reglamentación vigente; en cirugía maxilofacial no hay un lugar donde tener un sillón para ver al paciente y que el ortodoncista esté trabajando con el cirujano; a la Casita de las Madres las hicieron con camas cuchetas, cuando son mujeres que acaban de parir. Esto, por citar algunos ejemplos.

Desde Acupa están totalmente de acuerdo con que se abran nuevos hospitales, y más en el norte que está creciendo a pasos agigantados. Pero advierten que no se puede dejar sin atención a algunos sectores; y aseguran que en el Iturraspe actual, puede funcionar oncología porque a raíz del traslado al nuevo hospital, quedarían ciertos sectores disponibles. Por ejemplo la maternidad, que es un sector nuevo, podría ocuparlo el servicio de oncología, hematología y clínica médica. La residencia de las madres está pegada a Sala 6 y al quirófano, y ahí podría ubicarse la terapia intensiva. Ginecología, especializarse en ginecología oncológica.

“Cuando se inaugura un hospital nuevo, hay que pensar en el contenido. No se puede desarmar un lugar para armar otro. Por ejemplo: a nosotros nos sacaron los cardiólogos, sólo quedaron dos de ocho que había. Hoy para hacer una evaluación cardiológica prequirúrgica, te dan turno a los dos meses; y una igual, pero prequimioterapia, el turno te lo dan a 90 días. No se puede retrasar así a la salud de una persona. Improvisan y lo hacen mal. Tenemos todo para hacer un importante centro oncológico. Hay proyectos muy interesantes de chicos que se están por recibir y que los podrían presentar como tesis. Deberíamos estar trabajando todos juntos”, concluyó Marelli.

Pensar en el paciente

Silvia Damico, presidenta de Acupa, también brindó su punto de vista. “Desmembrar algo que ya está funcionando, es no pensar en el paciente. Los dos días que hubo paro de estatales, no se previó que los pacientes oncológicos debían trasladarse a otros lugares para sus tratamientos que son de radioterapia, y no se pueden cortar. Y el Ministerio no mandó a nadie, nos ocupamos nosotros”.

En Acupa se realiza una atención integral del paciente y la familia. Hace 23 años que funciona dentro del Iturraspe. Médicos del dolor, psicólogos, nutricionistas, asistentes sociales, terapistas, son parte del equipo (familia para los pacientes). Se intenta brindarle al paciente una calidad de vida mucho mejor, contención y acompañamiento.

“Todos los que trabajamos en Acupa lo hacemos ad honorem, a corazón y amor puro. El paciente no paga absolutamente nada. El hospital nos ayuda con las cuestiones de alimentación. Todo se hace en función del paciente y ellos son los que más y mejor pueden describir cómo se vive y se convive acá”, dijo Damico, quien agregó que “esta casa no está en otro lugar. Es uno de los cuestionamientos al Ministerio. ¿Dónde van a ir estos pacientes, qué casas hay, quién los va a ver, quien los va a atender, a seguir? Acupa son 24 horas y 365 días en el año. Somos los que hacemos las conexiones con los distintas áreas del hospital. Y dudo que el Sayago o el psiquiátrico lo tengan. Entonces, ¿qué va a pasar? Ellos son personas”, sentenció la responsable de la Asociación.

En primera persona

Diego Dallia es uno de los pacientes oncológicos que reside en Acupa. Es de Gobernador Crespo, donde vive su familia compuesta por su mujer y sus hijas de 20, 12 y 10 años. “Mi señora trabaja, las chicas estudian y por ende no pueden estar acá. Por eso, en estos momentos, la casita de Acupa es mi familia, y a veces un poco más. Porque hay momentos en que tu propia familia no sabe cómo tratarte y se les hace realmente difícil” aseguró.

A Diego le diagnosticaron un cáncer de amígdala en octubre del año pasado y luego le apareció un nuevo tumor en el riñón, o sea que tuvo dos cirugías en sólo dos meses. Primero el tratamiento lo empecé en el Cullen y luego me derivaron al Iturraspe. Cuando llegué inmendiatamente me dieron una mano desde Acupa. Acá venimos, principalmente, gente del interior, sin recursos (o con muy pocos), la mayoría del norte de Santa Fe”, comentó.

Teniendo en cuenta su experiencia personal es que a Dallia le surgen interrogantes: ¿qué piensan hacer con nosotros que no podemos pagarnos una internación, un hotel, nada? ¿Cómo me solvento los gastos de movilización? ¿Y el estado anímico, físico. Duermo con una bolsa de dormir en el Cemafe y después me traslado 16 kilómetros al norte? Si ya existe una estructura con gente capacitada y preparada, ¿por qué no sumar y hacer algo importante para la provincia y la región?”

“Desde lo humano lo que se hace en Acupa es maravilloso. Acá tenemos todos lo que necesitamos, porque somos pacientes muy especiales. Lo que se haga nuevo, debe pensarse de manera integral, que contenga a todos. Me siento parte directa de todo esto, por eso me sumo a esta campaña”, reflexionó Diego, quien sobre el final dijo: “¿Alguien puede pensar que un paciente oncológico sea compatible a uno psiquiátrico?