El gobierno de la provincia de Santa Fe, a través de los ministerios de Medio Ambiente y de la Producción, liberó cinco monos carayá (Alouatta Caraya) en un área natural protegida del departamento General Obligado. La liberación se realizó en el marco de un programa piloto de reintroducción de la especie.

HÁBITAT APTO

El subsecretario de Recursos Naturales, Alejandro Larriera, señaló que “en la Granja La Esmeralda se encontraba un grupo de monos carayá de diferentes orígenes pero con características potenciales para su liberación. Se hizo una búsqueda de lugares con las características más apropiadas y se seleccionó un campo en la localidad de Villa Guillermina (departamento General Obligado), con un hábitat apto para una recepción favorable de los monos”.

MONITOREADOS

“Los ejemplares serán monitoreados mediante estudios estratégicamente diseñados de avistajes por parte de profesionales y pobladores locales, búsquedas de indicios y captura de imágenes tomadas con cámaras trampa”.

ESPACIO ADECUADO

Con el objetivo de disminuir los impactos negativos que podrían generarse al introducir ejemplares externos en una población previamente establecida, los animales fueron liberados en un espacio que reúne determinados requisitos, como tener bosques conservados, ubicarse dentro del área de distribución de la especie, no poseer poblaciones de monos preexistentes y contener especies de las que puedan alimentarse, entre otros.

PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD

Entre las causas más importantes que ponen en peligro la biodiversidad se encuentran el tráfico ilegal de la fauna, la pérdida de hábitat, la introducción de especies exóticas invasoras, la caza furtiva y el mascotismo.

La adquisición de los animales se realiza en general por desconocimiento del impacto que genera en la vida del propio animal. La mayoría de los monos capturados no llegan a ser expuestos para la venta.

En los casos en que sobreviven, los compradores desconocen información sobre la especie como su tamaño máximo, el comportamiento, la agresividad generada por vivir en ambientes inadecuados y culminan en muchos casos siendo abandonados, o bien, entregados a centros de rescate o zoológicos.

En ese sentido, Larriera agregó que “estas albergan un número creciente de animales a partir de numerosos ingresos de diferentes orígenes (incautaciones, entregas por parte de particulares, accidentes, entre otros), con la necesidad de generar acciones al respecto. En la Estación Zoológica Experimental La Esmeralda los animales son atendidos por un grupo de profesionales y, luego de una serie de evaluaciones físicas y comportamentales, se trabaja en el ensamble de una familia y se evalúa si el grupo se encuentra apto para la liberación”.

CONSERVACIÓN DE PRIMATES

Las cinco especies de primates que viven en la Argentina están en riesgo de extinción y ahora tienen una estrategia para asegurar su supervivencia.

El mono aullador rojo (Alouatta guariba clamitans) es el más comprometido y se considera en peligro crítico; mientras que el carayá (Alouatta caraya), el mirikiná (Aotus azarae), el caí negro (Sapajus nigritus) y el caí de las yungas (Sapajus cay) se encuentran en estado vulnerable.

Agentes públicos, investigadores y representantes de ONGs consolidaron el primer Plan de Conservación de Primates de la Argentina en un taller participativo realizado en la ciudad de Corrientes en marzo, constituyéndose el proyecto de liberación de familias ensambladas de Carayá que lleva adelante Santa Fe, en un ejemplo a seguir en las otras provincias.