El diputado provincial contó de qué manera pudo alejarse de las drogas y habló de su presente junto a Celia, su pareja: “Volví a nacer, resucité”.

José Ottavis es “otra persona” y así lo siente: lejos de las adicciones y mucho más cercano a la fe, el diputado provincial habló de cómo está llevando su nueva vida: “Hice el amor después de un año de castidad”.

Completamente enamorado de Celia, su pareja desde hace siete meses, narró cómo acercarse a la religión le provocó un cambio radical en sus hábitos, y dice que todo se lo debe a Dios: “Desde el 21 de agosto de 2017 a hoy, llevo 593 días sin drogarme”.

“Volví a nacer, resucité. Resucito todos los días. Es importante creer. Tener a un padre como Dios, a una madre como la Virgen María y la de Jesús como el hijo de Dios que muere por nosotros y resucita, que es aplicable a la vida de cada uno”, expresó en diálogo con la revista Gente. Y aseguró que Dios “lo perdonó”.

A su vez, recordó cómo celebró el día que cumplió un año sin drogarse: “Hice el amor. Me pasé un año en castidad. Para mí eso era importante. Tuve que salir del sexo sin amor y sin control porque era un vicio”.

“Lo que siento es que puedo decir que soy un arrepentido de muchísimas cosas pero que ese arrepentimiento lo uso para dar testimonio y para que otros no se equivoquen. Lo fundamental es vivir en paz”, agregó el diputado.

Con respecto a los abusos de su infancia, confesó: “Son heridas que quedan dentro del corazón. El ego bloquea los sentimientos tristes para permitirte transitar la vida como si nada te hubiera pasado. Yo bloqueé lo que me ponía triste”.

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Contó que actualmente milita con Sergio Massa, a quien lo comparó con él: “Fue exitoso al igual que yo, pero también fue un fracaso por verse derrotado, supo tenerlo todo y no tener nada, eso también deja un valor agregado.

Memorizó la primera vez que le ofrecieron droga y situó el contexto político: “Era el final del Gobierno de Cristina Kirchner y me veía trabajar mucho. Entonces me dijo que con eso iba a poder rendir un poco más. No lo culpo a él, sino a mí. Tuve una conducta autodestructiva”.

Y concluyó: “Soy hijo de Dios y de María. Sé a quién pedirle ayuda. Sé a qué vine, que tengo una vocación política de servicio, que tengo que estar cerca de los humildes y trabajar por una Argentina mejor”.