Lorena Mazzeo fue hallada muerta en agosto de 2016. Este lunes comenzó el juicio contra el hombre que estuvo con ella la última noche: admitió que la mató, pero dijo que fue un accidente.

En agosto de 2016 Lorena Mazzeo fue hallada muerta en su departamento de Puerto del Rosario, en la provincia española de Las Palmas. Las pericias determinaron que la periodista argentina había sido estrangulada. En el lugar faltaban sábanas y varios objetos personales. Dos meses después detuvieron a un joven militar con el que mantenía un relación. Este lunes comenzó el juicio en su contra: la acusan por el crimen y podría recibir una pena máxima de 21 años de prisión. El imputado planteó que se trató de un accidente. La familia de la víctima, que tenía 34 años, reclamó justicia.

El juicio es por jurado popular. El acusado -llamado Félix, su apellido no trascendió- tiene 30 años. La Fiscalía de Área de Arrecife de Lanzarote-Puerto del Rosario pide 21 años de prisión -20 por asesinato y 18 meses por el hurto de varios artículos-. Mientras tanto, la defensa solicitó la absolución.

Los hechos que se juzgan se produjeron en octubre de 2016, cuando la joven fue hallada muerta en su domicilio de Puerto del Rosario, donde los Bomberos localizaron su cuerpo en el interior de la bañera, con el cordón de la ducha en el cuello y sin más signos exteriores de violencia.

La detención del presunto asesino, un joven nacido en Valladolid, vecino de la localidad de Aldeamayor de San Martín y que en aquel momento se encontraba destinado en el Regimiento militar Soria 9, en Puerto del Rosario, se produjo dos meses después de los hechos, ya que los investigadores no encontraron violencia en el domicilio ni en el cuerpo de la mujer.

Eso sí, los investigadores percibieron que habían desaparecido los teléfonos celulares, el iPad, las sábanas, las llaves de la vivienda y que los cables del router del ordenador estaban cortados.

Ante esta situación, los agentes pudieron descifrar las llamadas y mensajes de los celulares de la periodista, lo que les permitió determinar que la última persona que estuvo con ella fue el acusado. Esto motivó que la Policía Nacional tuviera controlado, durante un tiempo, al militar, obteniendo nuevas pistas y deteniéndolo finalmente.

En la primera jornada del juicio, Félix D.C. admitió que había matado a Mazzeo, pero dijo que se trató de un accidente. Indicó que hasta ese día no había llegado a verla en persona nunca, y así contradijo en parte su propio relato inicial y el de un testigo al que contó semanas después cómo la había matado.

Conforme a una declaración leída al tribunal por el fiscal del caso, el procesado dijo en su momento a ese testigo: “La maté porque quise. Era una puta y no se va a reír más de mí”.

La fiscalía sostiene que esas palabras revelan una alevosía y una premeditación.

Frente a ese planteamiento, el procesado aseguró que ese día fue “la primera y la única vez” que vio a la persona fallecida y que, si la había llamado antes al móvil, fue porque solía recurrir a prostitutas con frecuencia, pero siempre otras mujeres, no ella.

Además, afirmó que la mató por accidente, debido a que, una vez que habían acabado de mantener relaciones sexuales, ella se metió en la bañera cuando él iba a ducharse para irse, y lo animó a practicar “ciertos juegos” de tipo sadomasoquista que se le habrían ido de las manos, llegando a estrangularla.

El reclamo de la familia
Lorena era santiagueña, pero se había radicado en España. Su familia hizo en los días previos al juicio un fuerte reclamo para pedir justicia. En diálogo con medios españoles, su hermana pidió que el asesino “se pudra en la cárcel”. Pidió una pena ejemplar para que “no cometa otro crimen y que otra familia no sufra el dolor intenso que nosotros estamos padeciendo. Los asesinos no cambian nunca ni se reinsertan”. Además, añadió al diario La Provincia de Las Palmas, que “es una pena que en España no haya pena perpetua. Estos asesinos no pueden volver a la calle”.

La Fiscalía califica los hechos de asesinato por lo que reclama una pena de prisión de 20 años para el acusado, además de un hurto por el que le cabe una pena de hasta 18 meses más. Pero el abogado de la defensa, Julián de Martín Muñoz, pide, como ha explicado en declaraciones a la agencia Europa Press, la libre absolución del joven vallisoletano, ya que sostiene que el fallecimiento de la mujer se debió a un “desgraciado accidente” durante la práctica de un juego sexual que “se fue de las manos”.