Instó a los rosarinos a recordar qué pasaba cuando el gobernador no era de la ciudad. “Había que pelearse para que trajeran alguna obra”, dijo. Así, jugó fuerte contra Perotti en su primera declaración tras las Paso.

 

En su primera declaración pública tras las internas abiertas del domingo, el gobernador Miguel Lifschitz jugó fuerte: instó a los rosarinos a recordar las situaciones de discriminación que sufría la ciudad cuando había mandatarios provinciales que no eran de Rosario.

“Les recuerdo a los rosarinos cuando teníamos gobernadores que no eran de la ciudad, no la conocían, qué pasaba con las obras, con nuestra salud. Había que pelearse con los gobernadores para que trajeran alguna obra”, dijo Lifschitz

Así, apuntó a una de las cuestiones que será clave para que el candidato del Frente Progresista, Antonio Bonfatti, pueda dar vuelta que los aspirantes del PJ sumados le sacaron a nivel provincial: debe sí o sí mejorar su performance en Rosario.

Lifschitz dijo no tener dudas de que habrá una polarización entre Bonfatti y el ganador de la interna peronista, Omar Perotti, que a priori arranca como favorito para las elecciones generales del 16 de junio ya que quedó a apenas 40 mil votos en el uno contra uno contra el socialista y porque como partido el PJ le sacó más de diez puntos al Frente Progresista.

El actual gobernador consideró “factible” recuperar esos puntos de ventaja del PJ y sostuvo que para él ahora ese es “el gran desafío”.

En ese marco, sostuvo que Perotti encarna al tradicional peronismo santafesino “más algunos jóvenes kirchneristas” y destacó la “diversidad” del Frente Progresista a nivel provincial.