Paliza al Barcelona y Messi para dar vuelta una serie imposible. Liverpool tuvo un ritmo arrollador y ni Leo pudo aparecer. Un 4-0 con toda la música para un equipo que acaba de hacer historia en Champions.

Le quitó lo que era suyo. Hizo historia con lo que era de otro. Con lo imposible. Contra el mejor de los mejores. Contra todos los pronósticos. Liverpool le sacó al Barcelona y, en especial a Messi, esa sensación de que no alcanzan los adjetivos para este equipo que acaba de hacer historia. Tremendo, milagroso, único, impresionante, paliza… Los cuatro de Liverpool fueron un masazo para un equipo que ya saboreaba la final y se va con una, sin dudas, de las peores derrotas de su historia.

Liverpool había mostrado su buen nivel incluso en el 0-3 de la ida. Pero el nivel superlativo de Messi había hecho posible una goleada que en la cancha que sonaba a exagerada. Así y todo, el contexto marcaba que Barcelona tenía la serie controlada. La necesidad de los ingleses le abrirían espacios y el Barsa siempre te mete un gol. Y además Messi… Y encima Salah lesionado. Todas las especulaciones se pueden tirar a la basura. El ignoto para muchos Origi, Shakiri, Georginio acaba de hacer historia metiendo a su equipo en la final de Champions cuando nadie, o casi nadie, se lo imaginaba.