Investigadores de Córdoba descubrieron los sorprendentes secretos de la Gardenia, que proviene de la colonia francesa de Nueva Caledonia, en el Pacífico.

Desde Córdoba identificaron compuestos de la planta Gardenia que podrían ser la base de un medicamento para tratar trastornos de la piel. La novedad radica en que no produce los efectos adversos que disparan las alternativas actuales.

“Nuestro trabajo demostró que un compuesto aislado de la planta Gardenia oudiepe tiene la capacidad de evitar la acumulación de melanina”, explicó la directora del estudio, María Gabriela Ortega, investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), según consignó CyTA-Leloir.

Los compuestos se encuentran en Nueva Caledonia, una colonia francesa del Pacífico.

La melanina es la responsable de la pigmentación de nuestra piel, ojos y cabello. Nos protege de los efectos perjudiciales de los rayos UV, pero su aumento en exceso produce enfermedades que causan hiperpigmentación u oscurecimiento de un área de la piel.

Algunos de esos desórdenes son las efélides o “pecas”, el melasma (manchitas que aparecen comúnmente en el rostro de la mujer durante el embarazo), nevus y lentigo (zonas de alta pigmentación en rostro y manos de, generalmente, adultos mayores).

Los científicos del IMBIV comprobaron que uno de los compuestos naturales de la planta en cuestión, llamado “flavona polimetoxilada 1” o FPM1, es dos veces más activa que el ácido kójico, que es el blanqueador comercial empleado en la actualidad.

“Este compuesto de uso comercial tiene la contraindicación de que es dañino para el ADN, y capaz de provocar cáncer de hígado y produce dermatitis alérgicas”, explicó María Daniela Santi, becaria postdoctoral del Conicet en la UNC y primera autora del estudio.