Un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos alerta de que la tendencia se mantiene en los primeros meses de 2019

“Te vamos a linchar”. “Atención ratero, te estamos vigilando”. “Si te agarramos intentando robar a nuestros niños, te linchamos”. La generalización de la idea de buscar justicia por mano propia ante la impunidad ha provocado un repunte de los linchamientos en los últimos cinco años en México. La tendencia se ha incrementado hasta alcanzar su peor momento en 2018. El país latinoamericano vivió el año pasado unos 174 casos, casi el triple del año anterior, cuando se habían registrado unos 60, según un informe publicado este miércoles por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). El número de víctimas también se incrementó al pasar de 110 a 271 personas muertas a manos de turbas violentas. Los primeros meses de este año, que han alcanzado el máximo nivel histórico de violencia, tampoco han sido muy esperanzadores. La elevada cifra de este tipo de crímenes en lo que va de 2019 acentúa la tendencia en aumento, ha alertado el ombudsman mexicano.

Una pareja acusada de haber robado un niño fue rociada con gasolina y prendida fuego el pasado 31 de agosto en el Estado de Hidalgo. El presidente municipal de una localidad de Puebla señalado por el hurto de una motocicleta fue apaleado hasta la muerte el 11 de abril de 2018 por una turba de vecinos. Tres hombres apuntados por el robo de un auto recibieron una golpiza fatal en Chiapas el 24 de febrero de 2017. Los casos analizados por la CNDH mantienen un factor común: la desconfianza de la población ante las autoridades. En México, más del 90% de los delitos no son ni siquiera denunciados, según ha registrado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El aumento de los linchamientos responde a una crisis de seguridad, al incremento de la violencia y a la falta de eficacia de los aparatos de justicia. La tendencia enciende todas las alarmas para lo que serán los números finales de 2019. Solo en lo que va de este año se han registrado 107 homicidios producto de 67 linchamientos. Las entidades más afectadas en el país han sido la ciudad y el Estado de México, Puebla, Tabasco e Hidalgo. “Se va creando en la sociedad la conciencia de hacer justicia por mano propia y eso está prohibido”, señala a este diario Enrique Guadarrama, portavoz de la CNDH. Evitar que estos actos sucedan y brindar un marco legal para sancionarlos es, para él, responsabilidad del Estado.

Los detonantes, según el documento, se centran principalmente en acusaciones por robo, secuestro y abuso sexual. Guadarrama asegura que la acumulación del hartazgo social y el alejamiento de la población de las autoridades han jugado a favor del incremento de este delito. “Los linchamientos, en su gran mayoría, buscan como fin último expresado por sus protagonistas directos, la atención y solución al problema de la inseguridad ciudadana, aunque en realidad constituyan actos de desprecio y descalificación hacia las autoridades”, señala el informe.

Los linchamientos podrían ir más allá del registro presentado este miércoles, admite el informe del ombudsman mexicano, ya que no existe en el país norteamericano un recuento oficial de este tipo de casos. La investigación que ha dado lugar a este documento se ha alimentado principalmente del trabajo documental de la prensa mexicana. El organismo ha reclamado además que no exista un mecanismo para llevar a la justicia este tipo de crímenes y ha solicitado al Congreso mexicano que legisle la penalización de este delito, que hasta ahora se ha judicializado bajo diferentes carátulas, como homicidio o agresiones. “No hay una definición clara para castigarlo, entonces es muy difícil acreditar el hecho”, señala Guadarrama. “Son muy pocos los casos que se han llevado a la justicia y no hay datos de ninguno que haya sido sancionado”.