El presidente Mauricio Macri compartió hoy a bordo del rompehielos Almirante Irízar un almuerzo con integrantes de la tripulación del buque insignia de la Fuerza Naval Antártica, en el marco de las celebraciones por sus 40 años al servicio de la Armada Argentina.


El Jefe de Estado, que recorrió el puente y la cubierta de vuelo del buque insignia de la Fuerza Naval Antártica, actualmente amarrado en la Dársena E del Puerto de Buenos Aires, estuvo acompañado por el ministro de Defensa, Oscar Aguad; el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo; y el vocero presidencial, Iván Pavlovsky.

Por las Fuerzas Armadas, participaron el jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Bari del Valle Sosa; el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante José Luis Villán; y el comandante del Irízar, capitán de navío Maximiliano Mangiaterra.

El rompehielos regresó a puerto el 26 de abril último, luego de completar 127 días de navegación, durante los cuales reabasteció con víveres, combustibles y medicamentos a nueves bases en la Antártida, y partirá mañana hacia la Base Naval de Puerto Belgrano, en Bahía Blanca.

En diciembre de 2017, diez años después de sufrir un incendio que le provocó un daño casi total, el Almirante Irízar volvió a altamar completamente renovado gracias a las tareas de reparación y modernización emprendidas por el Gobierno nacional.

Construido en Finlandia y entregado a la Argentina el 15 de diciembre de 1978, durante la Guerra de Malvinas de 1982 funcionó como buque hospital, ya que cuenta con quirófanos, sala de terapia intensiva y varias camas de internación.

Como buque de rescate, en 2002 proveyó ayuda a un barco alemán atrapado en el invierno antártico, mientras que en marzo de 2018 salvó a cinco científicos estadounidenses varados en la isla de Joinville, entre otros hitos.